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martes, 29 de abril de 2014

Romance de una palabra y un vocablo



Desde el origen de la lengua se conocieron, pero no podían relacionarse, por falta de concordancia o similitud, a pesar de su atracción latente.

Él era un vocablo enérgico y según como se presentara en una redacción, podía ser muy categórico e irrefutable. O al amistarse con ciertos vocablos, era más potente, con significado fuerte, profundo y definitivo. 

Ella, una  palabra tierna, suave, con delicioso carácter, realzaba incluso la oración más simple, sin perder su firme definición. Preferida  por muchos poetas. 

El vocablo fue sintiéndose atraído por esa palabra, incluso intuía su aparición en cualquier texto, desde la exquisita redondez del último trazo de su letra inicial. Esa atracción fue aumentando, pero, imposibilitado de vincularse por sí mismo con ella, esperó, aferrado a su única alternativa posible, estar muy visible y a la mano, cada vez que escribieran aquella palabra.

Pasaron muchas épocas y corrientes, hasta que un escritor los unió sin querer. Provocó magia semántica, que desató el antagonismo de los mejores especialistas y críticos convencionales, renuentes a esa unión, frente a  la apoteosis y rebatiña de los lectores tras el libro, para constatar que allí estaban esa palabra y ese vocablo unidos por primera vez.

Ante tal revuelo, el vocablo y la palabra se quedaron solos, se besaron, con la dulzura que nunca imaginaron durante los siglos de espera. Se correspondieron como nadie había creído que fuera posible, con todo su significado tácito.

El hechizo de la libertad, por fin les permitió amarse en muchos capítulos y otros libros y a iniciativa de ella, ¡hasta en diccionarios!, para incomodar a todos los vocablos y palabras sumisas, y de paso vengarse un poco de las palabrejas, que antes mezquinamente le aseguraban tener idilios con su vocablo, en cualquier vuelta de hoja. Lo que siempre fue falso. 

Sin embargo, los vocablos y las palabras imitaron su intrepidez y escaparon del olvido y el encierro, en que les sumieron, los inhumanos que controlan con el absurdo de su hipocresía letal, para impedir que alguien les diga lo que son.  –Pero ese es otro tema-

Fueron recobrando sus intenciones y cumpliendo sus funciones originales, mostrando toda la hermosura de su desnudez sin censura, libres de relacionarse y expresarse, con esplendor multicultural.


El desenlace, que se me había olvidado contar:

La palabra y el vocablo decidieron vivir en un lugar común. Son muy criticados por ello. ¡No les importa, son felices!



sábado, 26 de abril de 2014

Elenísima, la reina de México


El destino no dejó que Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor fuera princesa por su estirpe, para coronarla después como una reina, por su oficio.

Cuánto orgullo y alegría sentimos por esa gran señora, que vestida de tepehuana, en colores amarillo y rojo, se presentó a recibir el Premio Cervantes. Es ya La Reina mexicana de las letras. 

Pero una reina única, por mostrarse siempre hermana y solidaria con las causas del pueblo, con su personalidad sencilla, humilde, cálida, dulce y podría decirse que hasta cándida, lo que la hace todavía una mujer más extraordinaria y enorme.

Elena, Doña Elena, Elenísima ¡Elena Poniatowska!

¡Gracias por ser la buena noticia y por poner el nombre de México muy en alto!
  

Aquí un video corto


martes, 22 de abril de 2014

Las aburridas

Mis muñecas eran muy aburridas. Solo les gustaba presumir y lucir. Me pedían que las peinara y les hiciera muchos vestidos, pero jamás quisieron acompañarme a jugar con los niños del barrio. ¡Uy. Uy! No fueran a ensuciarse y eso. Yo les insistía, ¡Cómo no, si eran mi orgullo! pero nunca fueron conmigo y hasta llegaron a crearme problemas, por ejemplo:

A mi amiga Alma, su papá le prohibió juntarse conmigo, a partir de una tarde que fue a recogerla a mi casa y él me preguntó:

-Saldi: ¿Cómo se llama esa muñeca tan linda?

-Ah! -yo bien orgullosa. -Esta señor, que es la que más quiero, se llama La Güera Rodríguez y me la mandó mi tía de Los Ángeles.

Y nomás por eso, se llevó a Almita, para nunca más dejarla juntarse conmigo. Nunca entendí que le pasó, si mi papá era tan atinado, para ayudarme a escoger los nombres, de todo. Mi muñeca era igualita a esa foto del enlace. Tuve una Paloma, una Violeta, un muñeco que se llamaba Panchito, en honor a Pancho Villa

Por cierto, hace poco me topé con Alma, charlamos un poco y de lo primero que me preguntó, fue por La Güera Rodríguez, que ¡le encantaba!! Me dijo que ya no la dejaron juntarse conmigo, "porque mis papás tenían ideas muy raras y que yo era muy chirota."

Bueno... ellas -o sea mis muñecas- se aburrían de inmediato, lo bueno que eran muy complacientes, cosa que siempre les agradecí. Pues, yo las invitaba a jugar e invariablemente me decían: ¡Ve tú, ve tú! yo las dejaba lindas y muy sentaditas en la ventana, desde donde pudieran alcanzar a verme jugar. O dormidas, porque eran bastante holgazanas.   Entonces, yo me iba corriendo a jugar con los amiguillos. 

Y Alma, está tal como la recuerdo de niña, cuando "muy señora", ella sí jugaba con sus muñecas toda la tarde... Quizá las suyas no eran tan aburridas como las mías.

A ver si luego les cuento de los sabores más ricos, que era lo que hoy iba a platicar, pero se me fue el avión p'otra parte.


lunes, 21 de abril de 2014

Prodigiosos



"Esto ha sido sieeempre mi mayor pasión... Toooda mi vida se la he dedicado... Mi inspiración ha sido bla bla bla... desde que era ¡¿más niño?!"




¿Así pensarán este tipo de niños , o ¿Cómo? Jaja. Son fascinantes.



jueves, 17 de abril de 2014

¡Adiós, Gabo!


Descanse en paz, Gabriel García Márquez...

A lo que iba

con la entrada "Punto", cuando se nos atravesó la luna por el blog y ya me pareció mejor compartirles su semblante, la madrugada del eclipse. 

En esa entrada, les había dejado una opción, para quienes suelen vacacionar en estos días de Semana Santa, justo a un lado de la imagen del punto al final. Algo que a mí me fascina, pero no en este periodo vacacional, en que nuestros lugares turísticos playeros se congestionan tanto, que se convierten en un verdadero caos. Y en cambio es más deleitable para mí pasear un poco por la ciudad sin gente. Y por lo general, los lugares turísticos me gustan en temporada baja.

Anoche en las noticias, sacaron que en la capital de país, estaban varados miles de coches, por algo imprevisto, un derrumbe o algo así. ¿Qué necesidad de salir todos despavoridos en tan corto tiempo? Yo, paso sin ver... Pero cada quien escoge cómo usa sus días libres.¡Felicidades!






martes, 15 de abril de 2014

La luna de sangre (eclipse)








Para los amantes de la luna. Fotos de hoy en la madrugada, eclipse: "Luna de sangre", como se pudo admirar desde esta parte del planeta ¡Impresionate!

Tomadas prestadas de:

 www.minuto30.com
 y de www.nayaritenlinea.com

Esperemos pronto ver publicadas las mejores tomas.

lunes, 14 de abril de 2014

Punto

Según el DRAE:
 
Punto: 

1. m. Señal de dimensiones pequeñas, ordinariamente circular, que, por contraste de color o de relieve, es perceptible en una superficie.
2. m. Cada una de las partes en que se divide el pico de la pluma de escribir, por efecto de la abertura o aberturas hechas a lo largo de él.
3. m. En las armas de fuego, pieza en que estriba la patilla de la llave cuando está para disparar.
4. m. Cada una de las puntadas que en las obras de costura se van dando para hacer una labor sobre la tela. Punto de cadeneta, de cruz, por encima
5. m. Cada una de las lazadas o nudos pequeños que forman la malla de que se hacen medias, jerséis, calcetines, etc.
6. m. Rotura pequeña que se hace en las medias por soltarse alguna de estas lazadas.
7. m. Tejido de punto.

¿Qué más ves, imaginas, piensas o sientes, ante un punto?

Te resulta, por ejemplo: ¿agradable o desagradable? ¿alegre o triste? ¿frustrante o motivante?

Me gustaría saber, lo que puedes imaginar a partir de un punto, como lo conocemos todos, el dibujo redondo, como es el signo de puntuación. 

No es un test, ni una trampa, ni un juego, simple curiosidad. Aquí dibujo uno muy grande para que se note, míralo un rato y dime:




miércoles, 9 de abril de 2014

Fracaso



Y, es que...Yo fracaso seguido, muchas veces, podría decir que siempre. Pretendo encontrar amor en quienes yo amo, aceptación de quienes yo acepto. Correspondencia en ideas, imágenes, ideales, formas de ser o en los contenidos. 

Como si se tratara de ir cosiendo corazones, mentes y  conciencias ajenas, en un tapete extenso, a mi gusto, acorde a mi percepción  de estética, amor y sentido.

Me gusta mi libertad, pero tal vez no la libertad per se, para aceptar que la libertad ajena, puede ser diferente a la mía y punto.

Así entenderla y defenderla. Seguir amando aun al más contrario a mi estructura, de quien mucho tendría que aprender, sin espanto ni desgarro; precisamente por ser diferente, sin desear que se ajuste a mis anhelos, o al material con que yo estoy hecha. 

Por ejemplo, al fracasar, con estas cosas tan sencillas, soy oscura hacia lo que me parece oscuro, y he llegado a sentir odio hacia los que son odiables, a veces, hasta los veo monstruosos... sin detenerme a comprender las razones que los mueven a ser así. Sus necesidades no cubiertas.

Sé que es fracaso, porque es muy parecido a una punzada en el estómago, o un estorbo para el flujo normal de pensamientos lindos, algo que estalla en mis vísceras, las que debieran estar muy por debajo de mis ideales, más abajo de mi esencia, y dos escalones más abajo de mi conciencia. Es algo que me desgarba y obliga a mis manos a tocar el vacío.

Fracaso y me alejo del cielo, de lo que yo creo que es el cielo, no donde la noche cuelga las estrellitas para que las veamos, ni el sitio prometido si nos portamos bien.  Sino la sensación de satisfacción y plenitud, muy lejanas a mi pretensión y rebeldía, de que las cosas transcurran diferente. 

Mientras no ame lo odiable o no amable, para que no se oiga tan fuerte, seguiré fracasando. ¿Y, si lo que veo como odio en otros, en realidad es su forma de amar? ¿Si lo que para mí es negrura, es su claridad?. O, ¿si el sufrimiento en realidad es el gozo? ¿Le estarán haciendo falta unas gafas o muletas a mi zarandeado criterio?

lunes, 7 de abril de 2014

jueves, 3 de abril de 2014

Por supuesto, querido



Solo déjame preparar a los niños. Fin del diálogo, en la última noche de vacaciones, entre Elizabeth y Javier, mientras los hijos dormían y ellos, en el balcón de su suite, acordaban divorciarse, por iniciativa irrevocable de él, quien se fue a dormir, con la placidez de la comprensión de ella.

Omito todo lo escatológico, psicológico y emocional que Liz sintió hasta que amaneció, asida de las olas plateadas y todo ese rollo ridículo de las paradisíacas playas caribeñas, ante situación de fracaso, manos vacías, auto sacrificio profesional, cuando al más pequeño le diagnosticaron un síndrome, apoyo eterno al  Javi, y pendejadas “mínimas” ¡por su familia! (Omitido quedó, jaja!)

Prisa-niños-Javi-maletas-regresar por lo que casi olvidan que los niños escondieron-liquidación de cuenta-bellboys-taxi-aeropuerto-vuelo-estacionamiento-subirse a camioneta-todos-completos-o sea sin olvidar a nadie-dejar a Javi en hospital (médicos ambos)-regresar a casa-los chicos-la comida-alacena-súper-cena-uniformes-útiles-escuela-la ayudante-la ropa-terapia del menor-repartición de todos-las clases de piano-las de inglés-la gimnasia-el karate-el teléfono-el celular-el mensaje-el correo-el watsap-por suerte, no tiene blog-pagar las cuentas-exigir la garantía de la pantalla-el instalador-el trámite-las batas del Javi-los amigos que vienen a cenar-los compadres-la mamá ¿por qué no te has reportado?-Los hermanos confiándole sus broncas. Día-tarde-noche-día… ¡Apúrate, que se hace tardeee!!… Liz, en cataléptica derrota y abreviando mucho sus funciones.

El plazo llegó. Los cuatro hijos, marido y ella reunidos:

 –Papito y yo los amamos y adoramos, pero nosotros dos ya no nos entendemos, por eso discutimos tanto. Todo porque me he puesto vieja, gorda, malhumorada, descuidada, regañona… ¡fatal! Por eso, descansaré…. Y… Él se casará con una mujer maravillosa; jovencita, alegre, hermosa y muy comprensiva, que adorarán. Ella los cuidará, atenderá y amará, haciendo mucho muy feliz a su papito y a ustedes.

Yo me iré, para que ustedes no extrañen lo que es suyo. En cuanto yo descanse y haga muchos trámites, me verán, siempre que yo pueda recibirlos, porque volveré a trabajar y ya no tendré tanto tiempo. Pero siempre estaré para lo importante en que me necesiten. Al principio les dolerá, como a nosotros, es natural, lloren… apóyense en todo con la que será la nueva esposa de papito, que vendrá en cuanto yo me vaya y apóyense en él. 

Confíen, todos seremos más felices muy pronto –Lágrimas de los niños, abrazos, besos, te quieros y lo usual, amortiguado con el aplomo de Liz, ensayado, premeditado y estudiado durante muchos días previos, sintiendo todo lo contrario a lo que estaba aparentando.

Entregó las llaves de su vehículo y casa, al marido, documentos, tarjetas de crédito, etc. etc. Apretó su desempolvado título.

-Como quieras Javier, voluntario o por abandono de hogar. No pelearé nada material… Hagan lo que quieran con las cosas que yo usaba, no las quiero. Por favor, sé muy feliz. Gracias por lo que viví contigo. Te quiero ¡Chau! y abordó un taxi, llevando solo la ropa puesta.

Envía desde el taxi un mensaje: Mija*: “Javi te espera en la casa, es todo tuyo, sé feliz, no tardes”, Liz.




*Mija: palabra de cariño, muy usual de madre a hija, entre mujeres conocidas, o para alguien a quien se le ordena hacer algo, o para marcar límites, diferencias, edades, niveles sociales, edades, un tanto despectivamente. Aplíquenlo como mejor les parezca.
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