No necesariamente ser una celebridad, ni la persona más ilustre, ni sabía o científica, ni reconocida, ni famosa o santa.
No. Nada de eso.
Vivir es el objetivo, la razón de la existencia.
Sentir. ¡Sí! Experimentar toda la amplia gama de emociones, sensaciones, sentimientos. Sentir, lo que se dice sentir.
Gustarnos como somos, estar satisfechos de lo que somos, de lo que hacemos, de lo que damos, de lo que recibimos. AGRADECER.
Estar conformes con lo que el espejo refleja. Al mirarnos frente a él.
O al mirarnos a través de la expresión de las personas que nos miran, que es el espejo más elocuente y sincero.
¿Nos sonríen?
¿Nos aceptan?
¿Nos rechazan?
¿Corresponden a nuestros gestos o a nuestros actos?
Amigos: no es una oda a la mediocridad. Es simplemente vivir sin la presión que tanto agobia el patrón del lo perfecto, mejor, bonito, excelso. Se puede vivir muy bien, sin pretender ser lo que no somos.
ResponderBorrar*Gracias por el gran interés mostrado en la entrada anterior.
Son muy estimulantes.