que son capaces de reanimar
hasta a la persona más triste.
Lugares, escasos, todavía
pequeños, con gente amable
(No, amorosa es la palabra
correcta) y sencilla.
No son los lugares famosos
ni son los más prósperos,
ni siquiera los más turísticos.
Parece que son lugares
que alguien, Dios, para mí,
tiene reservados para vacacionar,
Él. Por eso no son famosos.
Muy lejos de lo que todos
se disputan.
Hay lugares que son paradisíacos,
donde se siente como
vivir en esa isla "desierta"
a la que uno desea escapar
cuando fastidia el ajetreo
de las grandes ciudades.
¡Cuánto extraño!
Me sentía muy apreciada y
como bordada a mano,
con palabras tan sencillas
al pasar y ser vista,
por algún vecino
o vecina.
Regresaré
el día
menos
pensado.
Yo conocí dos lugares que tenían ese efecto en mí.
ResponderBorrarPero ya no son lo mismo.
La irrupción de lo moderno y las tecnologías los han destrozado.
Todo cambia y por desgracia, muchas veces a peor.
Besos.
Es todo un desafío disfrutar de lo sencillo en un mundo cada vez mas comercial...
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