No somos iguales. Somos diferentes, pero en los sentimientos, somos semejantes.
Cualquiera que sea el lugar donde nacemos y estemos, la educación, idiosincrasia o cultura que tengamos, disfrutar o sufrir, lo sentimos igual, por eso somos semejantes.
Hay diferentes países, una gran variedad, todos con banderas, como símbolos de nuestra identidad, que nos dan sentido de pertenencia a la tierra en que nacimos y vivimos.
Pero me gustaría que las banderas no significaran fronteras, sino una demarcación, no un límite. Que todos pudiéramos ir y venir, sin impedimentos, sin visas. Libre tránsito. Respetando y cuidando por igual cualquier territorio. Y con los mismos derechos.
Feliz día, amigos, hermanos, de cualquier parte. Seamos cada nuevo día más humanos, amorosos, incluyentes, templados y serenos, aunque no nos guste lo que hay. Aportemos la belleza, el respeto y la bondad que haga falta. Gustemos nosotros al mundo, aunque el mundo no nos guste. Al menos seamos amables, ya que nada cuesta serlo y aporta demasiado, ya que irradia a los demás, que a la vez irradian a otros y así transformamos.

Hay una frase antigua que reza así: uno no es de donde nace sino de donde pace.
ResponderBorrarSaludos
Cierto, y es muy frecuente. Muchos factores influyen para que se encuentre un mejor medio para desenvolverse y sentirse bien en lugares diferentes a donde se nació.
BorrarUn abrazo.
Himnos, patrias y banderas son las armas del diablo.
ResponderBorrarBesos.
Quienes hacen daño, utilizan lo que más quieren las personas para su beneficio. Seamos fraternos.
BorrarUn gran abrazo.
Nuestro DNI no define nuestro ADN
ResponderBorrarExacto, ni limita los buenos sentimientos.
BorrarUn abrazo.
Creo que tener empatía es muy importante.
ResponderBorrarY todos merecemos respeto y solidaridad mutua.
Un fuerte abrazo.
Lo has dicho mucho mejor que yo. Eso es lo que trato de decir en esta entrada. Qué bello será cuando todos lo entendemos y lo practiquemos, Amalia.
BorrarUn fuerte abrazo.
Besos.
ResponderBorrarGracias, Amalia.
BorrarBesos para ti también. Me alegra mucho tu visita.
Hay que seguir hablando, contestando, dando lo mejor...Todo viene de vuelta, porque lo que damos vuelve...Un post solidario, empático, reflexivo, profundo y muy genuino, Sara...Te felicito por ello, somos hermanos, sin lugar a dudas...
ResponderBorrarTu post aún no aparece en mi lista de lectura, pero te eché de menos y vine...y aquí estás, amiga...
Mi abrazo entrañable y sigamos dando luz de día y de noche.
Está muy mal la lista de publicaciones. A mí casi no me aparece ninguno.
BorrarMuchas gracias, querida, hay que seguir diciendo!
Un fuerte abrazo solidario y cariñoso.
Tal vez sean los sentimientos lo que nos unifica. Besos
ResponderBorrarSin duda, Aranza. A esa conclusión llegamos. Todos sentimos igual.
BorrarUn gran abrazo!
El lugar donde nacemos es una casualidad y, sin embargo, termina decidiendo demasiadas cosas. No hace falta pensar igual, vivir de la misma manera ni compartir costumbres para tratarnos con respeto. Ojalá las fronteras se quedaran solamente en los mapas y no separaran también a las personas. Un fuerte abrazo, Sara.
ResponderBorrarEs verdad que las emociones no entienden de mapas, y la diferencia entre una señal de paso y un muro está en cómo interpretamos el significado de cada bandera. El desafío real es llevar esa empatía cotidiana a un mundo donde las fronteras y las instituciones van justo en dirección contraria.
ResponderBorrarSaludos Insolentes!!
Tres palabras: solidaridad, empatía y respecto. No se necesita nada más para una buena convivencia. Si se cumplen, todo lo demás viene rodado.
ResponderBorrar¡Aaah! y una tan importante o más que las demás: SALUD
Besos, Sara.