Poblado que se encuentra a 235 minutos de Pátzcuaro, en la parte central del Estado de Michoacán, México. El nombre se le atribuye al asentamiento de un convento de las monjas de la orden de Santa Clara. Aunque en 1936 se denominó como Villa de Escalante, se le sigue llamando Santa Clara.

Como tradición prehispánica, hasta la fecha, se trabaja el cobre fundido y martilleado, con lo que logran elaborar piezas de una gran belleza, muy conocidas en el mundo. El obispo Vasco de Quiroga, a quien los indígenas cariñosamente le nombraban Tata Vasco, fue quien influyó mucho en su forma de organización y perfeccionamiento de sus técnicas.
Actualmente, todo Santa Clara es un centro de elaboración, de todo tipo de artículos de cobre y aunque existe un museo, se puede considerar a todo el pueblo como un museo vivo y más importante.
Vale la pena conocer estos trabajos, en que estos conocidos artesanos convierten el cobre, de una manera tan aparentemente fácil, en verdaderas piezas de arte.
Y... cómo cualquier artículo utilitario, por su singular belleza, puede ser capaz de provocar gran impacto, al convertirse en el protagonista de la decoración de cualquier espacio arquitectónico, no importando el estilo.
Pues existen piezas: muebles y artículos decorativos, en cuantos usos y estilos, la imaginación nos permita.
Los artesanos de Santa Clara, son capaces de elaborar cualquier pieza con ese material, y también como complemento de otros materiales, en los que siempre, el cobre juega un papel central; aportando el detalle cálido, que difícilmente otros metales podrían brindar.






