Hay lugares que bien podríamos considerarlos sagrados. En ubicaciones aisladas, en donde lo físico y lo simbólico se funden, la naturaleza nos abraza y nos da cobijo como una madre y, hacen sentir paz.
Hay lugares muy básicos, en los que la vida se siente por todo el cuerpo, y la gratitud surge de inmediato por tener la fortuna de estar en el mundo, justamente allí donde cualquiera podría asegurar que Dios está.
Hay lugares en los que creer es automático y aumenta la capacidad de entrar en armonía con todo lo que circunda,
más allá de nuestro cuerpo,
más allá de nuestra aura y de nuestros pensamientos.
Hay lugares en donde habita nuestra alma y en cuanto llegamos, lo sabemos, porque sentimos una emoción que parece no caber en nuestro cuerpo.
*Abrazos, amigos.

Eres muy afortunada disfrutando de un lugar como ese.
ResponderBorrarYo conocí sitios así pero la voracidad inmobiliaria y la codicia de los políticos está arrasando con todo.
Besos.
Hay lugares que abrazan, que nos aceptan, que nos invitan a sentir. Disfruta mucho de la vida y los lugares. Un abrazo
ResponderBorrarAfortunados somos de tener donde caer muertos, cuando muchos ni eso tienen. Está bien recordarlo.
ResponderBorrarHá lugares com que nos identificamos mais e isso leva-nos ao tipo de sensações que descreve.
ResponderBorrarAbraço de amizade.
Juvenal Nunes
Que puedas estar siempre en ese lugar, Sara, un abrazote.
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