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martes, 14 de mayo de 2013

Pequeño


La señora pájara, que vive con sus hijitos y su marido, en el árbol pequeño de mi patio, hoy regresó sobre una nube de nombre Cirrusina.

Al salir del súper de hacer su compra, la encontró sobre el parque, empezando a llorar, pues paseaba de la mano de su papá Cumulongo y su mamá Stratusilla, cuando llegó Nimbusón, quien hablaba de una manera que Cirrusina no pudo comprender, tan fuerte, que le salían de su boca rayos y truenos. 

Su padre no se quedó atrás, luego, le siguió su mamá y se precipitaron ellos tres, hasta que los perdió de vista, quedándose solita.

Cirrusina, no quiere que le suceda lo mismo y, gracias a que en mi patio todo lo que se desea de verdad, sucede; con esa seguridad, la señora pájara decidió traerla a vivir para siempre con ellos, donde nunca le faltará amor y calor de hogar...Y a la familia de aves, no le faltará humedad y buena sombra. Los encontré a todos muy felices empezando a conocerse, cuando llegó del trabajo don pájaro carpintero, también feliz de que su familia tenga una nueva integrante. 

jueves, 9 de mayo de 2013

Razón suficiente



Podría olvidarte, por supuesto, 
como fui olvidando tantas cosas
que se fueron perdiendo,
y que he descartado,
después de ti por instinto,
como en un plan preventivo,
desde antes de oxidarse,
porque el óxido 
termina corroyendo
hasta lo que no se puede ver.
Sin embargo... mi alma,
yo no voy a olvidarte,
porque el olvido es lo que mereces,
razón suficiente para no darte el gusto!

lunes, 6 de mayo de 2013

Casa de jueves



 

Llegaron al viejo barrio de un pueblo, dos elegantes señores, que pronto dieron con dos  hermanas viudas,  para que les rentaran alguna de sus propiedades. Estaban en su tienda, una tejiendo olvidos manoseados, y la otra descosiendo encuentros extintos, en la hora cero de una tarde que transcurrió con aires inusuales para estar ya tan entrado el verano. 

A Carmelina, con solo mirar los fuertes brazos de uno de ellos, se le escapó un destello de vida en mirada, que reprimió, cuando Isadora se le adelantó a hacer el trato, inducida por la liberación de veintitrés recuerdos, a través de la voz áspera del otro. Recuerdos que guardaba bajo llave en una petaquilla de madera.  Así que no dudó en entregar las llaves. Recibió por adelantado, lo correspondiente al alquiler de dos años, por lo que a precio de la casa más precaria, les destinó la casa grande.

Ellos explicaron con simpática grandilocuencia, “que llegaban a la ciudad por negocios, y solo utilizarían la casa para descansar y reunirse con amigos los jueves,  alguna fiestecita y nada más… todo tranquilo, con tal de no andar por allí, exponiéndose, en un lugar con fama de peligroso y siendo ellos de fuera”…

Las hermanas felices resurtieron la tienda, renovaron aires e ilusiones, y encontrábanse planeando unas cortas vacaciones, cuando fueron aprehendidas, por ser propietarias del establecimiento clandestino de giros negros,  en la casa que reactivó a las hermanas, comercios y vecinos del apolillado barrio.

-¡Desgraciados! –Exclama Isadora, muy apenada y molesta-

-No te aflijas Isa… Que esto sin duda será más divertido que lo que teníamos, por lo menos daremos de que hablar, no neguemos los cargos, Jajaja!! –Contesta Carmelina, encantadora-