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domingo, 29 de noviembre de 2015

El robo a la adivina

-Vamos los dos... yo la consulto y al salir, tú distraes a la vieja con lo que sea...  yo se lo robo. Al fin que ya confía en nosotros. 

¡¿Te imaginas en nuestras manos?! Nos haremos millonarios, carnal ¡Total! Ella, ya está más pa'llá que pa'cá. Ni cobra y nosotros necesitamos ya formalizar un buen bisnesín ¿L'entras?

-¡Órale!, me cái que simondor!

-¡Te rajas!

-¡Nel! Pero tú te avientas todorria la gestión, yo sólo te desafano a la ruca. 

-Hasta le haremos un favor, es mucho exponerse a su edad y sola, con tanto pillo que no falta, recibiendo a sabe Dios que diantres de desconocidos con qué entraña para sus adivinaciones en su cantón.
. . . . .

Dicho y hecho... esa misma tarde. 

Todavía jactándose de su fechoría, llegan a la cantina del Ruper y reúnen a medio mundo. 

-¡A ver, a ver!, dice Ruper. Pregúntale cómo... blablabla.

-Órale, pero con varito por delante. De a milán por piocha.

-¡Achis, achis!  primero demuestra y luego cobras, cabrón. 

-¡Bien-tos!, pero de perdis cáite con una ronda pa' todos los presentes, testigos, circunstantes, conexos y futuros asiduos clientes... que les voy a resolver la vida en caliente y de volantín a tochos morochos. Nomás calmen su turno bien tranquilinos que esto tiene su ciencia y pide gran concentración.

Con ademanes de adivinador consumado, lanza las monedas las seis veces y dibuja el primer hexagrama en una servilleta...  abre ansioso el libro en lo mismo que entra el silencio al ambiente, como una bocanada desde la contrabarra.

En la página de las referencias de los 64 hexagramas, buscando el correspondiente al trazado, lee para sí: "Jijiji...Jojojo...jujuju. Si me pregunta el necio o el indigno, no doy respuesta". manuscrito con tinta de pluma fuente.

-¡Cómo? ¡No puede ser! - y va hasta el inicio, y al abrir hoja tras hoja, se va escribiendo lo mismo y otros enunciados similares, en letra cursiva antigua muy garigoleada, de izquierda a derecha, de arriba a abajo, inclinada, curvada, en círculos, triangular, piramidal, en relieve y en 4D.

Ante su gélida estupefacción, un impaciente parroquiano, le arrebata el libro:

-¡Presta pa'cá! ¡Pa mí que no sabes leer güey!...

Corren ríos de carcajadas, insultos y burlas. El empresarial adivinador en ciernes, lívido, sudoroso, tembloroso y muy espantado,  le da fondo a su copa y pide más.

-¿Qué transa, bato? Me sacaste de onda -le dice al oído su cómplice.

No le responde nada.

Uno a uno de los presentes van abriendo el libro, pero todas las hojas están ahora en blanco.

-¡Tanto desmadre, para robarte un puto cuadernito, ca...!, ¿qué pues, carnal? 

-Les juro que... si hubieran visto... pue... ehgr. 

-¡Ya!, ¡Ya!

-Que de adivino tú no tienes...

-Ni al caso.

-¡Bah!

-Fiasco de adivino adivinador adivineitor.

-Carcajadas.

-¿Qué loco, mai? Si la cuentas ni te la creen, me cái.

-Neta. 

En la rokola sonando: "Échame a mi la culpa de lo que pasa, sabes mejor que nadie que me fallaste... lleno estoy de razones pa' despreciarte, y que una nube de tu memoria, me borre a míiii" (Casualidades, como le dicen a eso que pasa, cuando todo va cascando sin querer).




jueves, 26 de noviembre de 2015

Y... ¿Qué haces?

Después de las muestras de alegría, los abrazos y los "qué bien te ves" ...

-Y... ¿Dónde estás?

-¡Estoy aquí frente a ti!

-Sí, sí... pero ¿qué haces, a qué te dedicas?

-¿Qué hago?, muchas cosas, de todo un poco...¡Escribo!

-O sea que ¿No tienes trabajo?

-Escribo, te digo...

-Pero... ¿no estás haciendo nada?

-Es que... escribo... Todos los días, a veces de sol a sol.

Se despiden, besos, intercambio de teléfonos, buenos deseos...

-¡Ojalá que encuentres trabajo pronto! si sé de algo, te llamo.
. . . . .
. . . . .

-¿A que no sabes a quién me encontré?, a "X" está re bien, igual que la última vez que le viste. No se hace nada, como si el tiempo no hubiera pasado.

-¿De verdad?, ¡Qué gusto!... Y ¿en qué trabaja ahora, en dónde está?

-¡Nada! Sigue sin hacer nada.

-¡Cómo! ¡¿Sigue sin trabajar?! Hay que buscarle algo ¿Cuánto tiempo lleva así?




miércoles, 25 de noviembre de 2015

Las reacciones

Principio de acción reacción, Tercera Ley de Isaac Newton:

"Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria:
quiere decir que las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales
y dirigidas en sentido opuesto"


Bien... tenemos:
La fuerza entre la luna y la tierra.
O la fuerza que una superficie ejerce
sobre un objeto apoyado en ella.

Pensando en relaciones humanas...
Es un pleitazo cuando ninguna
de las partes frena su fuerza opositora.

Pero cuando no es pleito,
¡el cielo es  poco!, me parece.

Y quedaré a deber la segunda ley.