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martes, 31 de enero de 2017

Se derritieron todos

El sol intenso que hizo
fue derritiendo
todos los puntos
que hasta ayer
estaban
sobre las íes.

Si no me crees
da una probadita
a esta
que parece
una coma
y no es
más que un punto
derritiéndose
que cayó de su "i"
hasta el piso
del renglón.

Es de vainilla, ¿eh?
¡Ves!
¡Y no me creías!


domingo, 29 de enero de 2017

Un domingo

¡Aicht!,  domingo.
 o,
¡Ah!, domingo.

¿Cómo es el domingo para ti?
¿Cómo será este domingo?


miércoles, 25 de enero de 2017

Encierro de sueños

Ya en cama, pero sin sueño,   entré anoche al blog de Airblue, que ella dejó de ventanas abiertas, cuando decidió ir a dormir sobre la luna, aún con el frío que hacía.

Le escribí un comentario, lo borré y así varias veces, porque no me gustaba lo que le decía, como si no coordinara entre lo que pensaba decirle y lo que escribía. Parecía un juego digital. Y lo fue, quiero creerlo. Pues cuando escribí el que quedó, al que yo no le di entrada, sino que fue la contraseña, con que se abrieron muchas puertas, hacia una infinidad de sueños.  ¡Imagínate!

¡Claro!, tan  curiosa que soy, ingresé por una. De allí se abría a muchos sueños más. Ya sabes, lugares, emociones, paraísos y todo eso tienen los sueños, que uno se fascina.

Sin embargo, hasta  mi fascinación, me tocó el hombro un bostezo y me recordó que debía dormirme.

Quise regresar junto con el bostezo, pero este se esfumó en un sueño oscuro y a la vez, seguían abriéndose más y más sueños. Yo ya me sentía cansada, luego agotada y extenuada, pero nada que encontraba salida, yo seguía, casi a rastras, insistiendo. (Recomendación: llevarse un cordel siempre que se visite el territorio de los sueños.)

Favorablemente, entré a un sueño a cielo abierto y allá seguía Airblue durmiendo, quizá con un sueño inquieto, porque de un movimiento algo brusco, la luna topeteó a un grupito de estrellas donde unas hadas convivían. Una de ellas, se cayó y con un filo de sus alas, pinchó el ambiente donde yo me encontraba y caí directito a mi cama.

Podría ser que me dormí al comentarle, a no ser por el desperdigadero de maquillaje azul luminoso de hadas, que hay por toda mi recámara.