Bomani llegó malhumorado y cansado, porque no pudo cazar nada.
Miel, su esposa, lo esperaba con los niños acicalados, con sus deberes realizados y sobre todo, hambrientos; en torno a la fogata, donde cada noche preparaban la cena con lo que él traía a la caverna. (Corrían los dosmiles a. C.)
Miel, con su templanza tan característica, fue por algunos bombones, que siempre procuraba tener... los ensartó por primera vez en ramas puntiagudas y mantuvo a los niños más que fascinados, asando y comiendo bombones, en lugar de la caza.
Luego motivó a Bomani, a que les platicara las vicisitudes de la cacería.
Él se fue serenando conforme hablaba, incluso se entusiasmó a tal grado, con las reacciones positivas de toda su familia, que siguió y siguió, recordando y fantaseando.
Fue la feliz noche en que se inventó el cuento... ¡y los bombones asados!
*Por si alguien no lo sabía.
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miércoles, 31 de octubre de 2018
miércoles, 24 de octubre de 2018
Dibujado
Afuera veo el contorno de un hombre que espera. Ahora fuma. El humo lo envuelve, en nubes que delinean su figura y desaparecen en ascenso. Luego, son olas que salen con suavidad y van cobrando fuerza, hasta azotar contra el perfume que acerca a la mujer dueña del taconeo-contoneo, que dibuja la sonrisa de él, hasta iluminarle toda la cara. Es más apuesto de lo que yo lo intuía a partir del simple contorno.
Toma el cigarrillo con los dedos índice y pulgar y, a golpe de su dedo cordial, lo lanza y chispea al tocar el suelo.
La dama lo besa, y a él se le configura todo el cuerpo. Nada me queda por imaginar. Lo ha llenado de vida.
Comienza a llover, antes de que piense "es lindo ver llover y no mojarme" y de empezar a beber el café, me caen gotas de agua en mi mano, que parece de tiza, porque... Miro al techo, allí está la gotera; miro mi mano y se ha borrado parte de ella. Es chistoso, me quedó: Muñeca-un hoyo-parte de algunos dedos.
Miro a la pareja, abrazados se van derritiendo y se los lleva la corriente, hechos una mezcla de colores.
El cristal se empaña. El camarero se disculpa, me ubica en otra mesa y me entrega una servilleta de tela, con un gesto sugerencia muy discreto de que me seque la mano. Dudo, porque temo borrármela por completo. "Con suavidad, usted verá... eso pasa a menudo", me dice y le creo.
Lo hago, con un contacto tan tímido como un aleteo de mariposa y mi mano reaparece. Qué alivio. Increíble volver a sentirla completa. Las manos siempre puestas y ni caemos en cuenta de sentir cómo es traerlas, allí, al final de los brazos.
Algunos comensales salen y los trasladan en canoas previstas por la fonda para estos casos. Pregunto el precio del servicio. No me completo. Mejor pido la carta para almorzar en lo que escampa.
Toma el cigarrillo con los dedos índice y pulgar y, a golpe de su dedo cordial, lo lanza y chispea al tocar el suelo.
La dama lo besa, y a él se le configura todo el cuerpo. Nada me queda por imaginar. Lo ha llenado de vida.
Comienza a llover, antes de que piense "es lindo ver llover y no mojarme" y de empezar a beber el café, me caen gotas de agua en mi mano, que parece de tiza, porque... Miro al techo, allí está la gotera; miro mi mano y se ha borrado parte de ella. Es chistoso, me quedó: Muñeca-un hoyo-parte de algunos dedos.
Miro a la pareja, abrazados se van derritiendo y se los lleva la corriente, hechos una mezcla de colores.
El cristal se empaña. El camarero se disculpa, me ubica en otra mesa y me entrega una servilleta de tela, con un gesto sugerencia muy discreto de que me seque la mano. Dudo, porque temo borrármela por completo. "Con suavidad, usted verá... eso pasa a menudo", me dice y le creo.
Lo hago, con un contacto tan tímido como un aleteo de mariposa y mi mano reaparece. Qué alivio. Increíble volver a sentirla completa. Las manos siempre puestas y ni caemos en cuenta de sentir cómo es traerlas, allí, al final de los brazos.
Algunos comensales salen y los trasladan en canoas previstas por la fonda para estos casos. Pregunto el precio del servicio. No me completo. Mejor pido la carta para almorzar en lo que escampa.
sábado, 20 de octubre de 2018
No murió de frío
Hablan por hablar y hacen daño. Han dicho que el poeta, murió de frío. Qué va.
Con la pasión con que escribía, pudo sucederle que:
Le explotara alguna sílaba enloquecida. O,
que se le clavara alguna tilde envenenada.
Pero ¿de frío? ¡No!
Pudo ser, que esa noche, se le amotinaron todas sus musas, celosas entre sí, hambrientas de exclusividad y en el jaloneo, lo desintegraron.
O, que ellas de acuerdo, lo colmaron de alipuses y amor, hasta encenderle el corazón, consumiéndose todas con él, en la hoguera de su última estrofa.
Pero, ¿morir de frío, el poeta que incendiaba renglones con su pluma? ¡Jamás! Que no hablen, quienes no conozcan sus poemas.
Murió el poeta a causa de un exceso de amor y musas, en su noche más alegre de invierno. Esa es mi versión, que repetiré hasta que se haga verdad. Simplemente, porque no se vale que un poeta...
Con la pasión con que escribía, pudo sucederle que:
Le explotara alguna sílaba enloquecida. O,
que se le clavara alguna tilde envenenada.
Pero ¿de frío? ¡No!
Pudo ser, que esa noche, se le amotinaron todas sus musas, celosas entre sí, hambrientas de exclusividad y en el jaloneo, lo desintegraron.
O, que ellas de acuerdo, lo colmaron de alipuses y amor, hasta encenderle el corazón, consumiéndose todas con él, en la hoguera de su última estrofa.
Pero, ¿morir de frío, el poeta que incendiaba renglones con su pluma? ¡Jamás! Que no hablen, quienes no conozcan sus poemas.
Murió el poeta a causa de un exceso de amor y musas, en su noche más alegre de invierno. Esa es mi versión, que repetiré hasta que se haga verdad. Simplemente, porque no se vale que un poeta...
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