Debido a los efectos colaterales del problema mundial, por todos sabido, desocuparon sin ninguna consideración a los renos de Santa Claus.
Ni siquiera al famoso Rodolfo indemnizaron y no le han querido pagar las regalías por su famosa canción.
Se han visto obligados a contratar un equipo de abogados, para hacer valer sus derechos y a la vez, a incursionar en otras actividades por cuenta propia para sobrevivir.
Algunos empezaron a transmitir en diferentes plataformas de internet, viajes a atractivos lugares turísticos, y ya perciben jugosos ingresos. También están trabajando de guías, cuidadores e instructores en centros de esquí y pistas de hielo.
Iniciaron un negocio de mensajería, de todo tipo de artículos y chuches, a precios muy competitivos, con una rapidez de entrega inigualable y cada día su negocio se va consolidando más y más.
"No hay mal que por bien no venga", con su emprendimiento muy rápido están recuperándose y sobre todo, libres del consorcio explotador que los absorbió desde hace varias décadas, en que el mito fue sustituido por el mercantilismo.
Respecto a Santa... Él también fue despedido. Pero le ha ido mucho mejor que en su antigua ocupación, que tal vez merecería un capítulo aparte.