Cuando nos ocurre que por el lejano hay un afecto mayor, puede ser porque existen más puntos de coincidencia en la manera de ser y pensar, que con los que tenemos cerca. Situación que resulta lógico debido al comportamiento de los algoritmos al buscar compatibles.
¿Pero en realidad existen esas concordancias o, solo las imaginamos, a partir de nuestras necesidades afectivas?
¿A cuántas personas que frecuentamos a distancia, en verdad quisiéramos conocer físicamente?
¿Podríamos mantener con ellas, la misma buena relación en persona?
¿Qué decir del papel de las ideologías, prejuicios, estereotipos?
¿Por qué a distancia parece que es más fácil comunicarse? ¿En realidad lo es?
¿Qué cosas de la virtualidad podríamos aplicar con quienes tenemos en la realidad física?
¿Los amigos a distancia, son como pensamos que son?
¿Puedes percibir la autenticidad en la distancia?
¿Cuando hemos detectado que alguna persona a distancia, no es como la habíamos percibido, qué hemos hecho y qué hemos sentido?
¿Qué tanto ayuda o perjudica el vernos o no vernos?
¿Qué tanto se muestra de la verdadera personalidad por la vía virtual?


