No somos iguales. Somos diferentes, pero en los sentimientos, somos semejantes.
Cualquiera que sea el lugar donde nacemos y estemos, la educación, idiosincrasia o cultura que tengamos, disfrutar o sufrir, lo sentimos igual, por eso somos semejantes.
Hay diferentes países, una gran variedad, todos con banderas, como símbolos de nuestra identidad, que nos dan sentido de pertenencia a la tierra en que nacimos y vivimos.
Pero me gustaría que las banderas no significaran fronteras, sino una demarcación, no un límite. Que todos pudiéramos ir y venir, sin impedimentos, sin visas. Libre tránsito. Respetando y cuidando por igual cualquier territorio. Y con los mismos derechos.
Feliz día, amigos, hermanos, de cualquier parte. Seamos cada nuevo día más humanos, amorosos, incluyentes, templados y serenos, aunque no nos guste lo que hay. Aportemos la belleza, el respeto y la bondad que haga falta. Gustemos nosotros al mundo, aunque el mundo no nos guste. Al menos seamos amables, ya que nada cuesta serlo y aporta demasiado, ya que irradia a los demás, que a la vez irradian a otros y así transformamos.

