Cuando se conoció algo mejor que lo que hay, cuando se conoció el amor, el cariño, la amabilidad, la fraternidad, es muy difícil aceptar la falta de amor y calidez de la sociedad actual.
Cuando se saboreó el mundo con todos sus colores, sabores y propiedades naturales, es casi imposible aceptar que hoy es artificial y está contaminado el aire, el agua, los alimentos...
Lamentablemente, en los humanos, los pensamientos y los sentimientos, han sido muy afectados también por la superficialidad, por la hipocresía, falta de autenticidad y congruencia.
Cuando se conoció algo mejor, siempre queda el deseo inmenso, de que pueda regresar la cualidad de "humanidad", porque si se vivió, si se recuerda y si se compara, es que existió.
Hubo una época en que todo tenía valor y todos éramos importantes para los demás. Disfrutábamos estar cerca de otros, así como recibir abrazos y gestos corporales de cariño, de hermandad. Un toque, una caricia, un guiño, hoy es motivo de demanda por acoso ¡Cuán enfermos están!
A pesar de ser imposible, yo sueño con que algún día, se recupere la manera estrecha de convivir que conocí, sincera y sin competencias, ni traiciones, pues nos hacia sentirnos muy plenos, valiosos y felices.
Soy afortunada porque lo viví y también lo vivieron, la mayoría de los amigos que vienen a mi humilde blog.
Somos muy afortunados y hay que celebrarlo.