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jueves, 18 de enero de 2018

Qué sería... de verbo ser, no de fábrica de queso

Qué sería de mí, si no esperara a que mañana salga el sol, en este día gélido y sin una pizca de él (del sol).

Qué sería de mí, si en situaciones infortunadas, no vinieran de inmediato la imagen de mi madre o mi padre o mis hermanos a consolarme, quienes ya no todos están. O los amigos niños a abrazarme (quienes ya tampoco todos están).

... Qué sería de nuestra Lengua, sin verbos en tiempo pasado, ni en futuro.

Quedaría la literatura, sin posibilidad de narrar lo sucedido e imaginar lo que sucederá. El Quijote, por ejemplo, tendría solo parte de los diálogos, sin saber cómo, cuándo y por qué de lo que hablan.  Es más, dejaría de existir.

Estar solo en presente, nos elimina la capacidad de resistencia, de permanencia y la experiencia que necesitamos para mantenernos firmes en la vida, que da el pasado.  Y también resta el anhelo de llegar a la otra orilla, cuando se nos hunde el barco, que da el futuro.

Reducirnos a presente, sería quedarnos en blanco instante tras instante... sin historia y sin esperanza. Fluidos, sin oponernos a la marejada de dominación.

Viviendo en todos los tiempos de conjugación posibles, encontramos los recursos vitales, la fuerza, lo mismo en un álbum con telarañas que en una utopía futurista,  cuando el presente esté jodido. Con tal de no dejar que nos detengan el corazón antes de que se pare solito por muerte de verdad.

viernes, 12 de enero de 2018

Mala idea morirse

Piensa que no fue tan buena idea morirse... así tan fácil. Sin resistirse. Si bien ya estaba cansado y tenía una serie de dolencias de la edad, una neumonía, tal vez no era para tanto. La hubiera podido resistir y sobreponerse.  Se sentía cansado, le iba resultando complicado entender la dinámica de la época. Pero también hubiera podido adaptarse. Al fin que estar jubilado y con su esposa que daba demasiada lata, pero siempre lo cuidó y lo correspondió al máximo, hubiera sido placentero.

Además, aquello para nada ha sido como lo pintan, le ha resultado aburrido. Le falta mucho de lo que llegó a renegar en vida. Trajín, disgustos, retos, dificultades, obstáculos. Todo eso que lo llevan a uno a algunas noches pasarlas en vela, mirando al techo y que cuando ya está por amanecer, llega la solución.

Por eso. Es que a pesar de que en vida siempre le resultaron fatigosos los trámites y lo de cubrir requisitos y eso, se avocó disciplinadamente , hasta conseguir al fin permisos temporales para regresar a la casa de toda su vida de casado. Aunque le decepciona que ninguno de los suyos se ha alegrado de verlo. Solo los niños, sus bisnietos, con quienes pasa gran parte de las tardes. Ellos lo necesitan y a él le inyectan "vitalidad", aunque parezca ironía.  Considera fascinante convivir con ellos.

Los niños que llevan a terapia, ahora durante las tardes, justo en sus horas de visita, desde que cometieron la indiscreción de comentar de su diaria convivencia, a pesar de que le habían jurado no decir nada. Ya ven como son los niños, difícilmente se guardan para sí algo importante que les suceda. Tendrá que buscar la forma de visitarlos en otra parte, pero... ¿por qué, si esa es su casa y qué mejor lugar que allí?

Le habían comentado que sería muy difícil regresar, pero él nunca imaginó que su familia pudiera cambiar a tal grado de exclamar, "no es nada", "no es nadie", "yo no escuché", "yo no vi", cada vez que él llega.




lunes, 8 de enero de 2018

Designio

En una tarde descalza
que ya danzaba
desgarbada y aburrida,
alguien destapó el frasco donde yacían los recuerdos.

El ambiente se impregnó
de olor a pan recién horneado, suspiros y un sol niño, asomándose
por la ventana.


*Pintura de William-Adolphe Bouguereau.

viernes, 5 de enero de 2018

Gemas voladoras

Únicas gemas vivas que pueden volar en las cuatro direcciones con sobrada pericia, velocidad y zumbido de helicóptero, que ahuyenta a sus depredadores.

Hábiles guías hacia la vida, de cualquier ser humano, aun estando depresivo, atolondrado, disperso o distraído.

Con una aparición instantánea, un colibrí afina el corazón humano y hechiza hasta al más indiferente. 

... Siempre han llegado a mí, cuando he necesitado de alegría y ánimo.

Jamás imaginé que quisieran visitar el desértico hábitat en que vivo hoy. Pues sin una sola flor a kilómetros a la redonda, tengo a una familia de esmeraldas con collares de rubíes, que aman el bebedero colgado de un alambre de tendedero en el patio, que detectaron en unos cuantos minutos de instalado, en el verano pasado y ahora están siempre muy pendientes de que contenga néctar de sol a sol. Y hasta reclaman los muy... ¡catadores! sobre su fecha de caducidad, sabor, densidad, contenido calórico y sanitización.

¿Cómo cabe tanta hermosura capacidad e inteligencia en ellos?

Para mí son milagros vivientes, caprichos de hadas y ángeles, guiños de Dios.

Tienen un miedo y un defecto que les conozco:

Les horrorizan las avispas.

Y su canto parece un telégrafo achaquiento o un serruchar discontinuo o un grillo ronco. Lo que a ellos les tiene absolutamente sin cuidado, porque lo hacen a todo grito, desde la rama de árbol más alta y desnuda, misma donde duermen colgados en posición de murciélagos, barriga a la luna, cuando el clima está  bajo cero (estado torpor en que entran) para sobrevivir la dureza inviernal.  Emigran en caso necesario y eso me tranquiliza. Atraviesan todo el Golfo de México en un solo día.

* Gracias, Fiaris, por recordarme con aquella entrada tuya de estas aves maravillosas, que tú tienes en tu hermoso jardín.

* Entrada sin foto, porque todavía no domino mi emoción cuando los tengo a centímetros.  Pues esos bichos ya vuelan muy cerquita de mí.

"Cría colibríes... y te fascinarán a diario."
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