No hay que ser tan básicos,
allí no terminó la historia
de la muñeca.
Solemos creer que todo drama
culmina con un:
"colorín, colorado y el cuento
ha terminado". O, "Comieron
perdices y todos felices".
No, no tengamos
criterios contaminados
al estilo "mundo de Disney"
(quien por cierto --información
al margen--, el señor
Walt, de sonrisa angelical
y muy retorcida mente,
durante añales influyó
muchísimo
en el sometimiento
del sexo femenino,
a través de las princesas
y príncipes azules
(unos cabronazos,
acostumbrados a
pisotear a la mujer).
--Cambio de tema y fuera.
Al contrario, al humanizarse
la muñeca, fue cuando comenzó
su complicación y su penar.
En esa nueva vida, la lucha
ya no era cuerpo a cuerpo,
con un solo contrincante.
Ya no era que se la comieran
de un jalón sin siquiera sentir.
Se trató del día a día,
de subsistir, con un sinfín
de obstáculos,
Y peor aún,
con un corazón limpio,
sensible, nuevo.
Por primera vez
estuvo vulnerable,
traicionada,
derrotada
e incomprendida.
Sentada en un valle muy oscuro,
sola. Sin aparente salida.
...
(Ni idea de si este culebrón
continuará... )
