Canto Negro
¡Yambambó, yambambé!
Repica el congo solongo,
repica el negro bien negro;
congo solongo del Songo
baila yambó sobre un pie.
Mamatomba,
serembe cuserembá.
El negro canta y se ajuma
el negro se ajuma y canta,
el negro canta y se va.
Acuememe serembó.
aé;
yambó,
aé.
Tamba, tamba, tamba, tamba,
tamba del negro que tumba:
tumba del negro, caramba,
caramba, que el negro tumba:
¡yamba, yambó, yambambé!
*Musicalidad, sonoridad, contundencia, fuerza, raíces....
Eso y muchísimo más, lo que distingue a la poesía de Nicolás Guillén.
Cubanazo fascinante, como en este poema, que a mí me trae muy bellos recuerdos de la universidad y de un amigo querido, a quien le encantaba declamar a Guillén. Y este poema nos lo declamó hasta que todos nos lo aprendimos :)
Sara, este poema de Guillén late con el pulso primordial de las raíces africanas y caribeñas, con esa voz ancestral que se funde con la tierra y el tambor. Su canto —como los de los pueblos indígenas no contactados— es una afirmación de identidad, de resistencia y de belleza originaria. Escuchar “Canto negro” es escuchar también los latidos de culturas que aún hoy luchan por existir con dignidad, por no ser borradas ni silenciadas. Guillén dio voz a esa música universal del origen.
ResponderBorrarUn abrazo
Un dejarse ir, recordando los ancestros y las manifestaciones que no se olvidan.
ResponderBorrarBesos.
Qué bonito cuando algo así te trae de vuelta un recuerdo querido. A veces un poema, una música o una palabra bastan para que aparezcan de nuevo personas y momentos que siguen guardados dentro de uno. Tener esos recuerdos es una verdadera fortuna. Un abrazo.
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