Libres como el sol,
como la luna
y las estrellas,
han de ser los versos
del más profundo
amor sentido.
Versos que queden
como los astros,
muy altos y visibles,
para ser aliento
e inspiración
del ser humano
que viva
para el bien común
y que ante el cinismo
grandilocuente
y estruendoso del odio,
a veces piensa
que su afán ya no valió.
Versos como astros
que a través del viento,
le sostengan la vida
a quien pueda amar.
Versos autónomos,
fuertes,
libres.