Corren,
conducen chiflados,
abordan taxis
o colectivos destartalados
-las multitudes-
Huyendo, escapando,
de los torbellinos, los tsunamis, las marejadas
de noticias, rumbo al trabajo,
rumbo al negocio,
rumbo a la escuela,
rumbo al desfiladero.
Sus rostros adustos,
corazones destrozados,
manos encrispadas,
dignidades tasajeadas,
y vidas a medias;
los obligan a cerrar
los ojos, oídos
y todos sus sentidos.
Ya no quieren,
ya no pueden,
ya no aguantarían
saber un detalle más
de los serviles/prepotentes
-según con quien traten-
criminales traidores,
de todos los niveles de gobierno,
que desde el más triste pueblo
hasta la ciudad más próspera,
les han extraído,
toneles,
carretadas,
contenedores,
bancos enteros de dinero,
arrasando, devastando.
Nada nuevo bajo el sol...
Y hoy nublado.
De seguro los hdp
neofeudales
se birlaron también
lo del pago de la factura
por servicio de sol.
Traductor :
jueves, 24 de noviembre de 2016
viernes, 18 de noviembre de 2016
Tú eres más
Tú eres más feliz de lo que te imaginas.
Tú eres más que una queja, una punzada, un dolor, un fraude, una desolación.
Tú eres más que toda injusticia, mucho más que la inequidad.
Tú eres más que tanta incertidumbre que flota en el ambiente.
Tan solo imagina por un instante,
que pierdas los ojos, las manos, las piernas.
O tu casa, tu trabajo,
tu bienestar, los amigos,
la familia.
Y luego, date cuenta
de lo feliz que puedes ser,
de lo feliz que eres y no has
querido saberlo.
No hay que pagar con ingratitud a tanta bendición.
Si no quieres creer en Dios,
no creas. Pero cree en ti
por lo menos.
Y pon un pedacito de tu tiempo cerca del prójimo
que pueda no tener
todo eso que te da
tan inmenso potencial.
Nunca pierdas la oportunidad de dar, aunque sea una mínima parte de ti,
que puede ser la salvación de otros...
Y al final de los días,
cuando caigas agotado a descansar o a llevarte un pan a la boca, siente
la gran satisfacción de que
tu sensibilidad está siendo
útil.
Demuéstrate que eres
un rebelde de verdad
porque tú eres más.
Tú eres más que una queja, una punzada, un dolor, un fraude, una desolación.
Tú eres más que toda injusticia, mucho más que la inequidad.
Tú eres más que tanta incertidumbre que flota en el ambiente.
Tan solo imagina por un instante,
que pierdas los ojos, las manos, las piernas.
O tu casa, tu trabajo,
tu bienestar, los amigos,
la familia.
Y luego, date cuenta
de lo feliz que puedes ser,
de lo feliz que eres y no has
querido saberlo.
No hay que pagar con ingratitud a tanta bendición.
Si no quieres creer en Dios,
no creas. Pero cree en ti
por lo menos.
Y pon un pedacito de tu tiempo cerca del prójimo
que pueda no tener
todo eso que te da
tan inmenso potencial.
Nunca pierdas la oportunidad de dar, aunque sea una mínima parte de ti,
que puede ser la salvación de otros...
Y al final de los días,
cuando caigas agotado a descansar o a llevarte un pan a la boca, siente
la gran satisfacción de que
tu sensibilidad está siendo
útil.
Demuéstrate que eres
un rebelde de verdad
porque tú eres más.
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