No hace falta que salga la luna, pa' venirte a cantar mi canción. No hace falta que el cielo esté lindo pa' decirte con mucha razón, que te quiero con toda mi vida... 🎼 🎼
"Serenata sin luna", canción del compositor José Alfredo Jiménez, de cuando se usaba el romanticismo.
Romanticismo: Estilo, tendencia, táctica que se empleaba para declarar el amor, casi siempre de un hombre a una mujer. También romanticismo fue un movimiento artístico que floreció en el siglo XVII. Se acostumbraba que el hombre tomara la iniciativa para iniciar relaciones amorosas, hasta fines del siglo XX.
Amor: emoción, sentimiento que hacía vibrar interiormente a las personas, por admiración, afinidad, gusto, empatía, ternura y por supuesto pasión hacia alguien, que frecuentemente les correspondía. Esas emociones se decía que estaban en el corazón.
Corazón, era un órgano que quedaba dentro del pecho y latía alborozado. Ya casi solo los de 50 años en adelante podemos saber de qué trata o trataba.
Hoy eso está en extinción. Pues se busca la conveniencia, esporádica compañía, largas charlas online, whatsapp irracional las 24 horas, sexo desenfrenado cuando pueden reunirse en algún punto intermedio de donde viven, sin compromiso, ni formalidad, ni responsabilidad y no investigues más, que nunca entenderás.
Se forman unas parejas que todo pueden parecer menos amorosas, compatibles o humanas.
Yo ya desistí de tratar de entender. Pues me provoca un choque indigerible. Humanos apareados con bestias, o bestias con bestias y "¡Si quieres, es mi vida y mi relación!".
Buscando lucir y manifestarse como los más feos, desaseados, antiestéticos, impresentables, desagradables, cínicos, desalmados e insustanciales. Muy sonrientes eso sí, porque se burlan del impacto negativo que provocan en uno al verlos, aparentemente muy orgullosos de lo que son. Pero sin saber qué cosa son.
Desgraciadamente siempre terminan siendo lo que parecen.
Ellos contrariamente se creen muy auténticos, vanguardistas y no se dan cuenta de lo poco que se valoran y la decadencia y precariedad moral y psicológica en que están.
Se declaran y publican felices y yo lloro con inmensa pena, al ver en lo que se han convertido las "relaciones amorosas", porque inconscientemente comparo con las relaciones de mi generación, diametralmente opuestas, con respeto y romanticismo.
¡Uy, Sara! Has dado en el clavo con todas las letras.
ResponderBorrarAbrazos.
Sara, este texto me hace pensar en lo que hemos perdido. Antes el amor tenía un sentido de entrega, de ternura y también de misterio. Hoy parece reducido a consumo rápido, afecto instantáneo y olvido veloz. Las relaciones se gestionan como contratos sin alma, sustituyendo el corazón por algoritmos y “likes”. Y lo triste es que muchos jóvenes creen que eso es libertad, cuando en realidad es miedo: miedo a sentir, a comprometerse, a sufrir. Hemos confundido frialdad con madurez, y detrás de tanta ironía digital, hay un vacío que llaman felicidad. Saludos.
ResponderBorrarAhora el amor es desechable. La falta de compromiso hace que las relaciones sean cada vez más efímeras. Una pena. Besos
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