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martes, 13 de noviembre de 2012

No señor Mujica...




No señor Mujica... Los que merecemos respeto somos los habitantes del mundo. No nos venga usted con esos cuentos, ni tampoco con que el ideal sería que el estado fuera el administrador de la marihuana.

A mi país, México, ¡como el mundo entero lo sabe!, le ha costado cerca de 100 mil muertos el combate. Para qué tanta sangre derramada, si los irresponsables mandatarios de otros países, como usted, que deberían estar para defender a sus sociedades y librarlas de las adicciones, se pongan cualquier fin de semana a sacar cuentas de lo que ganarían a título personal por embrutecer a las siguientes generaciones y salirnos con que siempre si es mejor vender mota, pero ahora directamente ustedes.

Con esto se le ha caído la máscara de buena gente, esa con la que se ha mostrado y promocionado mañosamente al mundo para ganar confianza, para que ahora se diga ¡wow! si el presidente más honesto, casi asceta, el más pobre del mundo, ese con cara de viejecito tan bonachón, casi como Santa Claus, que se parte la nariz por ayudar a reparar el techado de uno de su vecinos, quienes por cierto lo adoran, y que anda él solito manejando su vochito azul, hasta sin guardaespaldas, porque se le quiere ¡taaaanto, taaanto, taaanto!, que cualquiera daría la vida por usted, porque gana casi igual que cualquier obrero de un país capitalista, el más desinteresado, el más humano, ¡ay qué lindo! y qué envidia, quisiéramos uno así para nuestro país. Si el presidente Mujica, ejemplo de ética... apoya la marihuana, para que los adictos dejen de meterse "Paco" (pasta base, casi como el crack, cristal, o sea veneno)... Si ese hombre lo dice, entonces significa que es muy buena decisión. Ya sea terapéutica o recreativa.

¡Qué pena por el pueblo uruguayo tan bello, admirado y querido! con un representante "de izquierda" tan de la manita con Obama. Hasta parece que necesitamos una explicación actualizada de lo que es la izquierda, porque por lo que veo ha cambiado radicalmente de lado, de cuando la época de los tupamaros para acá.

Centroamérica y México merecen más respeto que la cannabis, y merecen la solidaridad y el respaldo también de los demás pobladores del mundo, que pueden exigir a sus autoridades que nos apoyen. ¡No es bueno para nosotros legalizar las drogas a partir de la marihuana, ya el tabaquismo y el alcohol, han causado grandes estragos, de los cuales nuestras sociedades, así como las suyan aún no se han podido librar. En el mundo,  ¡no necesitamos más drogas!

¿¿Dónde diablos está la comunidad internacional?? ¿qué....acaso, todo el mundo vamos a permitir que la pandilla de presidentes hagan más mierda a los jóvenes, de lo que ya los están haciendo? ¡Cuánto cinismo! Nos saldría más barato pagar entre todos la rehabilitación a quienes están tomando estas decisiones sin consultarnos.



Igual que esas flores debieran ser los países, unidos en la lucha por la vida y la salud de los jovenes, en contra de las mal tomadas decisiones de los gringos. Los demás no tenemos la culpa de su decadencia, ni por qué ser depositarios de su basura. No son únicos en la tierra, como para tomar las decisiones solos. Por cierto en USA ya están considerando extenderlo a todos sus estados, cosa que era más que obvia.. Pues con droga free, los políticos han ganado la popularidad, que no ganan por su escasez de aciertos en otras áreas. Sí, sin duda se necesita estar marihuanos para ganarles simpatía. De la foto la bruma es USA las flores los demás países. Unidos pueden volver a resplandecer con gran intensidad, a pesar de la bruma.

lunes, 12 de noviembre de 2012

América, fenómeno


Mientras USA amanece cada vez más verde, con olor a verde petate quemado,
México de color gris mediocridad, muy frío, llorado, moribundo, desangelado.
Centroamérica y Caribe, gris oscuro, húmedo, sacudido, solitario, incomprendido.
Y Sudamérica caliente, naciente, vibrante, con el esplendor de la primavera… estrenando.
(Unos en sentido literal otros en figurado)

Bueno sería que los que integran los renglones 2, 3 y 4 estuvieran unidos,
solidarios, hermanados, y dispuestos a todo por protegerse y fortalecerse,
para reconstruir la grandeza y esplendor de los tiempos pasados,
rechazando todos los absurdos de USA, convencidos de que USA solo usa.

Qué felices seríamos si surgieran líderes dispuestos a no cumplir órdenes
de la casa blanca, pero sin caer tampoco en fanatismos o hipocresías,
como las de Chávez, Evo, Mujica  y  demás.
 que todo serán, menos izquierda o beneficio para su pueblo.

Esto está, como dijo Romney al aceptar su derrota,
“Ya que no fue posible cambiar el rumbo de USA,       (y del mundo, yo agregaría)
lo único que queda por hacer es rezar”.
Entonces:  "¡God bless America!" y al mundo entero… Porque los dirigentes.... uf! no creo.
(Y sepan los de la parte más al norte, que América somos todos los mencionados,
no ellos solos, como lo piensan con su expresión bendita).

jueves, 8 de noviembre de 2012

Lo mejor está por venir



En la aldea en que vivo, desde el principio, en cada casa aunque viven también personas con muy diferentes costumbres, no faltaba la armonía, gracias a la integración, el  amor, etcétera.

En un lugar muy visible, erigieron un castillo blanco muy hermoso, entre personas que fueron llegando de todas partes.

Admirábamos su belleza, pero nos manteníamos con la misma armonía, sin necesitar nada de lo que poseían en el castillo, porque lo nuestro bastaba para ser felices. Quienes iban a visitar, regresaban encantados, pero muy convencidos de que era más bonito vivir sin tantos lujos, con la gente querida, unida y todo eso.

Los dueños del castillo, al no poder alcanzar la armonía de los aldeanos, por estar tan diversificados, carentes de identidad y muchos otros factores que por hoy no vienen al caso, fueron inventando muchos escapes para paliar su soledad, insatisfacción y vacío, a través de las cosas materiales, excentricidades y excesos. Paralelamente infundieron entre los más maleables de los caseríos, el sueño sobre la gran vida que según ellos tenían dentro del castillo. 

Envidiando los frutos y pertenencias de los pobladores de la aldea, fueron obteniéndolos con trampas, embustes y constantes presiones.  En las zonas donde más riqueza existía, lograron que se enemistaran hasta entre hermanos. 

Usaron a todos, desde sus propios hijos, a quienes obligaron también con trampas, a ir a sembrar cizaña entre las familias más unidas, con historias muy distorsionadas, provocando conflictos por cualquier cosa, instalando en la discordia su principal negocio, que les financia la totalidad de sus elevadísimos gastos. 

Hasta que lograron acabar con la armonía de toda la aldea, y al descuidar cada quien su casa, por andar de pleito, se fueron escaseando alimentos, bienes, amigos, todo. La gente empezó a separarse, a renegar de lo suyo, y a desear más y más estar en el castillo, o crearse el suyo. Muchos quisieron ir y quedarse a vivir allí  donde todo es posible de lograr y con "libertad".

Así se fueron desintegrando las familias de toda la aldea, quedándose muchas de ellas mutiladas por siempre, pues los que se fueron, si acaso lograron llegar y entrar, se quedaron atrapados en cualquiera de sus infiernos, por el delirio de llegar al estado de bienestar que les venden todos los segundos de su “libre” existencia. También tienen la rutina de expulsar a los que dejan inservibles. 

El trato que reciben, las tareas que les asignan y su perenne frustración les induce a rebelarse, pero antes de manifestar la primera señal, ya les crearon más plaliativos y espejismos de libertad, aterrorizándolos también respecto a cualquier lugar de la aldea, fuera del castillo, para mantenerlos dominados dentro y no perderlos como mercado. Pues la única libertad que conocen es la de compra-venta, ahora de mariguana. Y ya les prometieron que "lo mejor está por venir."