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Mostrando las entradas con la etiqueta Relato. Mostrar todas las entradas
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viernes, 12 de junio de 2026

El torneo


Ya empezó el torneo. Las grandes alegrías y las grandes decepciones. Nada puede ir sin su contraparte. 

El jueguito de 11 contra 11 asoleándose como desquiciados, corriendo detrás de un balón. Y millones de espectadores a través de las pantallas, gritando como si conocieran lo que es estar en un campo a corre y corre. 

Torneo en plena guerra de información, exclusión, discriminación, sin ton ni son. 

Torneo de marcas, Coca-Cola, cerveceras, comidas chatarra y demás.

Torneo de bares, antros, restaurantes y cuanto establecimiento exista que haya pagado derechos por las transmisión.

Torneo para ricos, en palcos millonarios, aunque no sepan ni puta cosa de cómo es que se juega el jueguito, para sacarse fotos y subirlos a redes a presumir. 

Torneo que no es democrático porque la organización es top de corrupción, como todo aquello donde hay dinero de por medio. 

Torneo que a mí no me importa, pero tal vez si me importa, puesto que aquí estoy hablando de él. 

Torneo en que ya no se puede siquiera decir "mundial" porque hay que pagar derechos por solo mencionar la palabra.

Y me puede, claro que lo lamento, porque yo fui reina campeona (jajaja) claro, delantera y goleadora de mi barrio, cuando había jugadores monstruos como Pelé. Cuando los jugadores salían de los campos llaneros y no de recomendación de quién sabe qué influyente patrocinador de alguna marca. Cuando todavía era a costa de condición física natural y disciplina y no los drogaban como hicieron con Maradona para rendir más, hasta que lo reventaron, caso por el que dejó de gustarme el mundial. 

3 mundiales ha tenido México y solo el primero lo gocé, como se goza siendo fanática.  Cuando todavía no sabía todo el teje maneje detrás del mencionado deporte. De todas formas, ayer escuché a mis vecinos en dos ocasiones gritar ¡goool! Cómo si ellos los hubieran metido y disfruté de su alegría, porque recordé la mía otrora, cuando celebraba el arte del rey Pelé. Después de él, todo es pacotilla. 

¡Disfrútenlo amigos!

lunes, 12 de enero de 2026

Hay lugares


Hay lugares que bien podríamos considerarlos sagrados. En ubicaciones aisladas, en donde lo físico y lo simbólico se funden, la naturaleza nos abraza y nos da cobijo como una madre y, hacen sentir paz. 

Hay lugares muy básicos, en los que la vida se siente por todo el cuerpo, y la gratitud surge de inmediato por tener la fortuna de estar en el mundo, justamente allí donde cualquiera podría asegurar que Dios está. 

Hay lugares en los que creer es automático y aumenta la capacidad de entrar en  armonía con todo lo que circunda,

más allá de nuestro cuerpo, 

más allá de nuestra aura y de nuestros pensamientos. 

Hay lugares en donde habita nuestra alma y en cuanto llegamos, lo sabemos, porque sentimos una emoción que parece no caber en nuestro cuerpo. 


*Abrazos, amigos.

domingo, 26 de octubre de 2025

Contra esquina

Contra esquina, un niño de unos 3 años con una mujer de unos 65 años. En la mañana, jugando con unas figuras de armar, en el frente de la casa. 

A eso de las 11:00 salen calle abajo tomados de la mano. Cerca de las 12:00 regresan con la compra del mercado. 

A las 14:00 sentados en un escalón de la entrada, saborean helados de postres. Hablan y mantienen todo el tiempo un contacto estrecho y muestras de amor muy cómplice.  

15:00 entran a la casa. 

16:00 de nuevo en la escalera, la mujer le lee un cuento, el niño imita la gesticulación de ella. Ríen mucho. 

17:00 entran a la casa. 

18:00 llega un coche blanco. La mujer entrega al niño a su padre. El niño rompe a llorar como condenado, patalea y grita. Sin remedio la mujer lo entrega. Se van. El niño ya no llora... Berrea. 

La mujer se queda con mirada de desahuciada, tristeza que se detecta a metros. Se cruza de brazos, se acomoda el cabello y entra a la casa. 

18:40 regresa el padre con el hijo. La mujer sale presurosa. El niño se impulsa a sus brazos que casi parece volar. Ella lo toma con fuerza y lo besa, el niño la besa y le toca la cara con sus dos manos, en una caricia "devuelve vidas".

El papá se va un poco contrariado. Mujer y niño agitan sus adioses triunfantes de las manos hacia el hombre.

Amor de abuela-nieto indestructible, contra esquina de mi casa. 


miércoles, 11 de junio de 2025

El mito de la lucecita al final del túnel

Jacinta, esa vez rezó con mayor fervor: Llévame contigo, nunca me dejes, quiero andar contigo, o algo por el estilo, le dijo a Cristo. Salió de la iglesia a toda prisa y la atropelló un camión. (Le cumplieron su deseo inmediatamente).

Subió al cielo y se encontró con un señor de barba con muchas llaves y en una oficina anexa había otro señor muy luminoso. Dios, aseguró ella, muy emocionada. 

El de barba con una tablet y el otro, con una laptop. Inmersos. Ambos vestidos muy informales y sentados en sillas de playa, ante unas mesas replegables. Una oficina improvisada.   

Jacinta, tuvo que toser varias veces para que notaran su presencia.  

A las quinientas, el de barba, de manera impersonal y un tanto molesto, dijo: el que sigue. 

Jacinta, ante él, ya estaba alistando toda su documentación personal, en original y dos copias que siempre cargaba "por lo que sea que se ofrezca".

--No, no, no, primero deme su número de turno impreso. 

-- No tengo turno, no había nadie antes que yo, por eso...

-- No la puedo atender sin turno.

-- Argh, pero es q...

-- Su turno... son políticas. 

-- Renegando fue hasta la entrada por su turno de la maquinita, a unos 200 metros. 

-- Llegó con el turno directo al escritorio. 

-- Espere a que aparezca en la pantalla su número o que yo le llame... Tome asiento, le dijo San Pedro sin dejar de ver su tablet y su móvil, que accionaba en simultáneo, muy divertido. (Seguro también estaba jugando casino, eso se da mucho en el cielo). 

-- ¡Ufa! Dijo Jacinta.  

Pasó una media hora y Jacinta ya impaciente fue a reclamarle atención. 

Ni la miró, ni le respondió. 

Regresó a su asiento. 

Una hora más tarde, el hombre la llamó... ¡37!

Jacinta le entregó el número, que no recogió el hombre y ya estaba lista para entregar la documentación que le pidiera.

-- ¿En qué puedo servirle? 

-- Como usted sabe, acabo de morir. 

-- ¿Y yo cómo podría saberlo? No soy adivino. Ni está uno para... 

-- Mmm... Bueno, me acaban de atropellar y morí...

-- Cómo se presenta así como así. Tiene que sacar cita... en línea.

Jacinta, vio que tenían varias computadoras y dijo, ¿puedo conectarme en alguna para sacar la cita? 

-- No... son del personal. 

-- Pero, si no hay nadie... 

-- Al rato llegan. No le puedo prestar equipo nuestro, vaya a su domicilio y desde allá pida su cita. 

-- ¡No puede ser!, si ya estoy aquí, atiéndame. ¿Para qué he de irme y luego regresar, en vez de que ya me dé trámite? ¡Habrase visto, tan pésimo servicio en el cielo! ¡Lo que haya que ver! 

-- ¡Y lo que falta! Vamos con los tiempos, señora. 

-- Necesito entonces hablar con el Señor! ¡Déjeme! y señaló hacia el hombre luminoso. 

-- ¿Qué?! ¿Cómo se le ocurre semejante barbaridad? ¿Acaso no sabe quién es?

-- Dios, supongo y usted San Pedro. Pero si se nota  que no está haciendo nada...

-- Está en su hora de casino. Usted no está para juzgar a nadie, ¡menos a Dios! ¿Cómo se le ocurre semejante atrevimiento?

-- Ah, lo espero, ya tengo más de una hora aquí, no tardará. 

-- ¿Y qué con que tenga una hora usted aquí? Dios no está para lo que a cualquiera se le antoje que atienda, es ¡Dios! Además, el tiempo celestial es diferente. Puede ser como un segundo o mil años, de lo que usted conoce, según la actividad nuestra y la gestión a la que usted venga. Por cierto, a qué viene específicamente. Dice que murió, ¿y luego?

-- Cómo que a qué vengo... Me acabo de morir. Me espero, para hablar con Él. ¿No que el tiempo de Dios es perfecto? 

-- Perfecto ¿Para quién? Son dichos populares, eslogan publicitario. ¡Qué sé yo!

-- No puede permanecer aquí, él, no, corrijo: Él, tiene su agenda llena hoy. Luego de su casino, tiene varias conversaciones a distancia y no sé la hora en que termine. 

Vaya a su casa, o a donde quiera, como le dije y en el formulario indica su trámite y nosotros le damos cita. De antemano le informo que será más allá de por noviembre, estamos muy saturados. Además hay un comité que decide a dónde le toca ir. En el cielo ya no hay cupo. Solo caben uno que otro... con recomendaciones. ¡El que sigue!

-- ¿Hasta noviembre? 

-- Sí... Del próximo año. 

Regresó Jacinta muy desencantada, en una ambulancia, entre unos paramédicos que gritaron de alegría al revivirla.

-- Caramba, nada de túnel, ni luz al final, ni los parientes más queridos esperándome, ni San Pedro amabilidad encarnada, ni Dios dispuesto a abrazarme por los siglos de los siglos, ni ángeles, ni música de arpas y violines. Nada de lo que han contado. Un fiasco, alucinación colectiva, una reverenda mentira de los que supuestamente han estado allá. Nada, una burocracia tremenda y una atención deplorable a los usuarios. ¡Qué va!, no podía creer lo que encontró.

Regresó tan, pero tan decepcionada, que ni se alegró de haber regresado.


viernes, 30 de mayo de 2025

El ridículo

(Otra entrada apaga fuegos, relax y de anécdota personal, con invitación a quien quiera contar algo ridículo que le haya sucedido).

Va:

Soy tímida, ¡mucho! Me cuesta demasiado asistir a actividades donde no conozca a nadie. También tengo pánico escénico. Aunque, puedo sobreponerme y hacerlo cuando es necesario. Ah, y soy zurda, dato importante porque a menudo me confundo con "izquierda" y "derecha"... *Aclaración, solo en movilidad. En ideología seguiré siempre en mi extremo. 

Aquí la historia:

Hace tiempo fui a una entrevista para obtener un empleo. Al llegar a recepción me indicaron que sería en "x"piso superior, en la puerta de la derecha, que por nada fuera a entrar a la izquierda. 

Claro, como imaginarán abrí la puerta izquierda y... (Música de suspenso, redoble de tambores).

Entré a un auditorio repleto, justamente al escenario, al lado del expositor, con todos los reflectores encima. La cara, el gesto y la actitud que tuve, hizo que los asistentes rieran a carcajadas. 

Pude haber salido despavorida, pero no lo hice. 

Sino que les dije, "y eso que el chiste todavía no lo cuento". Y les conté un chiste infalible del paracaídas. Hice caravana y salí, con  aplausos, abrazo del expositor y todo. (Lo recordé por la cara de poema de personaje famoso de la semana pasada... Tal vez si supiera el chiste del paracaídas hubiera salido bien parado del paso). 

El expositor se portó de lo mejor (supongo que estaría empezando su ponencia y le serví de "rompehielo" y salí airosa de mi mal paso). 

Allí, superé el miedo a hacer el ridículo. Y seguí haciendo ridículos en muchos lugares de diferentes formas, con gran desfachatez, de diversas formas, sin miedo. Aunque sigo siendo muy tímida. 

Y por supuesto, ese pequeño detalle hizo que ni siquiera me recibieran para la entrevista. Pero bueno, yo bajé riendo y ya en la calle todavía tardé en poder dejar de reír. 

Ya saben la respuesta al ¿Cómo te fue? 

"De maravilla, pero no me recibieron".

*Se vale reír. E invito a contarnos algo ridículo que les haya pasado.


jueves, 15 de mayo de 2025

La rara

Tuve la oportunidad de obtener un puesto muy interesante en una empresa y ¿qué creen que sucedió?
Aunque fui la mejor evaluada, no encontraron ningún rastro mío en internet. Ninguna red, ningún "algo" que les diera alguna pista de mí. 

--Es usted muy rara, no podemos confiar en alguien que no esté en ninguna red social. ¿Qué esconde?
-- Nunca he estado. Mi vida privada, es privada. 

No lo podían creer -- Es la primera persona que hemos recibido que no pertenece a nada, que no sube fotos en algunas plataforma, que no tiene sobrenombre, que no sabemos quiénes son sus amistades, etc. 

Al comprar en una tienda departamental algo barato y sin importancia. Quise pagar con dinero en efectivo y me pidieron mi nombre. Les dije que para qué mi nombre, que no lo necesitaban para venderme, puesto que yo no requería factura,  ni nada. ¿Qué creen? Se negaron a cobrarme. Les pedí explicación y me la negaron. 

Tuve que pedir de favor a otro cliente que lo pagara por mí y yo a él. Aceptó, reticente y con desconfianza, escudriñándome de pies a cabeza y por supuesto con bastante molestia por parte del empleado por romper las políticas (¡¡!!) Sí podía haberles pagado con tarjeta, pero no quise ceder a su imposición para mí, muy absurda.

Todos, todos mis conocidos y conocidas tienen asistente "Alexa" en su casa, usan GPS, Google maps, hasta para ir a la esquina, imagen caricaturizada en sus whats, compran todo online con entrega a domicilio, pagan con cargos automáticos todos sus servicios y mandan mensajitos prediseñados de buenos días, tardes, noches, felicitaciones y cuanta cosa. 

Yo no. 

Soy rara. Muy rara. 

No uso nada de eso, no lo necesito. Me gusta pensar, tener vida privada, elegir por dónde transitar... 

Lo malo es que siendo la mayoría que acepta todas esas "facilidades", a los que somos como yo, nos queda muy complicado y caro mantener nuestra libertad de ser personas no públicas. 

 

martes, 22 de abril de 2025

Sinonimia al vapor

Gracias a internet, hoy podemos cocinar hasta el platillo más exótico de cualquier parte, sin conocimiento previo. Encontramos todas las opciones. 

Aunque a menudo surge una limitación. Ciertos ingredientes, no en todas partes los conseguimos. Aunque buscando aquí y allá, lo logramos, o por lo menos algo similar que pueda sustituir y lograr el sazón más parecido posible al original.

Luego tenemos el desafío de descifrar el significado de las acciones a realizar y de los nombres de los ingredientes. 

Esto hace que cocinar, además de deleitar al paladar, nos enriquezca el vocabulario de sinónimos. Cocinamos con el recetario y el diccionario juntos.

Tal vez por eso, reconocidos poetas, han tenido gusto por la cocina, como ejemplo tenemos a Sor Juana. 

A mí me gusta la cocina y la poesía por igual. Hay platillos que son unos verdaderos poemas y, poemas deliciosos. 



miércoles, 12 de marzo de 2025

Niña interior

Después de confesar que soy una mujer imprudente y de recibir sus prudentes y siempre muy certeros comentarios, por un voto de prudencia me he quedado callada durante muchos días, porque no se trata de ir por la vida mostrando las debilidades  que luego todo mundo ser lo cree y ya ni cómo quitarnos la mala imagen 🫢

Nada... que he tomado a mi niña interior de la mano y me he ido durante estos días de ausencia del club de blog, por ahí a darme un respiro, a desintoxicarme de política y a darle tonicidad a los músculos, al aire libre, que al fin hay ciertos días lindos de clima y ya podemos salir más, sin enfriamientos que luego engripan y demás cosillas latosas. 

Empiezo a vivir después del tiempo frío. 

Así que besos y abrazos, amigos blogueros del alma. 


*Entrada número 1500. 


martes, 4 de marzo de 2025

Imprudente

 


Yo no soy prudente. 

Ni en palabra, ni en acción. 

Y eso me ha hecho entrar en ¡Cada berenjenal! ¡Que tú vieras!

Lo peor del caso, es que la mayoría de las veces, por causas de otros y no las mías. Me he creído la justiciera... Solidaria y leal, a morir. 

De chiquita siempre traía golpes, heridas, moretones, rasguños, porque muchas veces tuve que irme a "las manos con alguien."

Me enseñaron que "todos tenemos los mismos derechos" y me lo creí a pie juntillas.

Era la jungla, no tan diferente a como es hoy; en la escuela, en la calle, con ciertas reglas que había para la lucha y la guerra, pero hoy, casi no se respeta ningún código de ética del pleito. Incluso hay quienes exigen respeto, faltando al respeto de la manera más cruel y grotesca. 

Y ¿Tú, eres prudente?

(Esto sí es anecdótico y personal. Me veía más o menos como la imagen, un poco más flaca, pero de actitud y gesto, muy parecida). 

viernes, 14 de febrero de 2025

No se dan cuenta

Quien más sabe, sabe que ignora mucho. 

Ya ven que se adjudica a Sócrates la frase:

"Yo solo sé que no sé nada."

Si nos conociera y aceptara evaluarnos, tal vez pensaría:

"No se dan cuenta de que no se dan cuenta." 

Hoy nos sobra ignorancia y nos falta humildad. 



viernes, 24 de enero de 2025

Búho


Hace tiempo, estuve cerca a un pequeño búho. Era del tamaño de una mano. Lo encontramos posado en un hueco de la ventana de la sala de la casa, hacia la calle. Permaneció allí tres días, imperturbable, sin emitir ni un sonido, muy quieto, más que eso, inmóvil. Fue imposible saber si por lo menos respiraba, pues no dejaba notar ningún signo vital, como una escultura. Tampoco supimos si cuando se quedaba solo iría a algún lado, por alimento, agua... 

Por más que nos acercamos a él, no mostró temor y no trató de retirarse. Nos inspiraba el deseo de tocarlo, pero a la vez, miedo de hacerlo... por desconocido y por ser depredador, aunque fuera tan joven, hermoso, con plumas brillosas, que parecía que serían muy suaves. La palabra depredador alerta sobre la fiereza de cualquiera, por pequeño que sea.

Dominaba con sus ojos. "Respétame" nos decía su aspecto y actitud. Y así fue, lo respetamos. Pero nos fue imposible no verlo. Era demasiado llamativo para ser ignorado y también era muy sorprendente que estuviera allí instalado con tal confianza y señorío, en una zona céntrica, bulliciosa y con mucho tráfico. 

Los de la familia, fuimos, hicimos, regresamos y seguía igual.  

En un momento en que estuve sola frente a él, cautiva de su fija, enorme, amarilla y hasta podría decir hipnótica mirada, obtuve las respuestas que había estado buscando desde hacía muchas semanas, sobre lo que debía hacer y el rumbo que debía tomar. Fue como si él me las transmitiera, en un estado de serenidad total. Un momento de lucidez y claridad no antes experimentadas, pero como en trance, fascinante.

Ese encuentro me brindó seguridad y aprobación; fue el impulso que necesitaba, para hacer un cambio muy importante y que hasta antes de él, me llenaba de temor, porque tendría que arriesgar todo.

Bien se le ha atribuido al búho ser un símbolo de sabiduría. Para mí fue como consultar a un gran maestro, que me hizo sentir acompañada, comprendida y más que todo, protegida.

No lo vimos irse, tomé las decisiones más favorables y fue el tiempo propicio. El búho marcó la pauta justa para también volar. Y estoy muy agradecida con Dios, por ese mensajero que llegó hasta mi ventana.


sábado, 18 de enero de 2025

Tétrica

Esa esquina provocaba escalofríos. En una ciudad tan llena de mitos, leyendas y fantasmas, la gente se acostumbra a esquivarlos, a convivir con ellos o a no ponerles atención para no quedar por semanas espantados o ir al manicomio. 

Yo, después de haber experimentado esa sensación, solamente opté por no pasar por allí, en la que llaman hora cero (que es de cuando está por oscurecer a cuando oscurece, entre cinco y siete de la tarde). No es lindo ir caminando con algo que nos va hostigando y que no podemos ver. O imaginando no sé que tantas cosas. Que en esas experiencias, se mezclan los hechos, el nerviosismo y la fantasía. 

Pero, una tarde, iba tan entusiasmada que no me acordé del asunto y la tomé de frente a eso de las seis de la tarde. Ni siquiera me crucé de acera. 

A unos cuantos pasos de la casona, una mujer joven y hermosa, me llamó haciéndome señas desde una ventana. Emanaba un perfume floral muy agradable: ¡Acércate, ven!, me dijo. 

-¡Qué barbaridad,  si es una casa habitada, lo que uno es capaz de inventar!, cómo pude llegar a sentir miedo, pensé. 

Le sonreí y ella a mí. Así que llegué. 

En un instante, la joven cambió de apariencia y estaba encadenada en una silla destartalada, al centro de una habitación muy amplia y oscura. Luego, empezó a reír y en vez de ella, fui yo a la que vi en esa silla. Ella desapareció, pero la risa continuaba, retumbaba de una manera ensordecedora y me alejé que ni pisaba el suelo, iba casi volando, hasta la casa. Entré de sopetón y me quedé detrás de la puerta, como si pudiera detener la entrada de ¿Qué o a quién?   

No tuve manera de indagar lo que sucedió en esa casa y, no quise investigar.  Jamás volví por esa esquina. Después me mudé de ciudad y no supe nada más. 



sábado, 30 de noviembre de 2024

Otro cuaderno

Se está acabando el 2024 y mi cuaderno (blog) se quedará con muchas hojas en blanco. Ya por más que me apure, será imposible que las use. :))

Y aquí no es válido utilizarlas en el siguiente ciclo, como en la escuela, cuando lo permitían los maestros conscientes de la economía de las familias y lo que batallaban algunas para solventar cada nuevo ciclo, lo de inicio de clases de varios hijos. 

Pero casi todos los profes pedían material de más para sus asignaturas y cuadernos nuevos. No eran muy respetuosos del medio ambiente y la tala de árboles. Hoy no sé ni siquiera si los estudiantes usen cuadernos de papel. 

Bueno... ¡Que ya se acaba otro año! Y se me ha ido como agua. 

Bye!

viernes, 4 de octubre de 2024

De trivialidades, qué más

Blogger sigue con sus errores operativos. Me alegró que compusieran la sección "seguidores" hace unas semanas, y ya todo mundo aparece con sus fotos de perfil, pero ahora las actualizaciones de lo que publican, a veces sale, a veces no. Igual que los comentarios. Ya es rutina ir a buscarlos al bote de la basura, así sean de los amigos de tantos años. Ah, pero la porquería de la loca desatada de "Mi-a-mi" sigue colándose sin ninguna restricción, hasta en los blogs más serios. La basura va en primer plano y lo valioso, escondido. Me siento con frecuencia como la madre de San Agustín, cuando le dijo: Hijo, ya me quiero morir... el mundo ya me rebasó". Así me pasa. 

Será que los blogueros, los tenemos aburridos con nuestras romantiqueces que a nadie fuera de los del club les importan, en un mundo donde la violencia, el irrespeto, las adicciones y la locura es lo que prima. 

Las armas, las violaciones a la autonomía y a la dignidad de los pueblos, y toda esa miseria, es lo que está de moda, porque es lo que les da negocio a naciones decadentes como "usa te usa".

Hoy vi un poema en casa de Ester, que ganó no sé quién un premio muy cuantioso en euros. Mi comentario después de leerlo fue "hay que tener amigos entre los jueces de los premios" (muy amargado mi comentario) pero, eso, pues he visto entre mis amigos blogueros poemas muy por encima de la calidad de ese poema "premiado". Jajaja.  

Así, amigos. La corrupción es la llave de oro de todos los escaparates y con los que se acomodan los más tramposos. 

Los que no somos, ni corruptos, ni tramposos, seguimos ocultos. ¿Y saben? ¡Qué bueno! ¿Quién quisiera lucir en este mundo de cabeza?

Ciao, luego regreso positiva, me voy con mi amargura a que el viento la desperdigue, en un paseo con Cuca, que anda convaleciente, después de sustazo que nos dio, que ya no la contábamos y el cielo se nos iba a caer encima.  

Luego los iré visitando. 


jueves, 26 de septiembre de 2024

Liberar


Volar hacia aquellos pensamientos idílicos, 
que nos impulsaron 
para llegar hasta aquí.
Es nostalgia. 

¡A volar, pensamientos! 

¿Acaso hay algo más idílico
que volar sin valorar,
sin comparar,
sin ir hacia atrás?
Es libertad. 

lunes, 23 de septiembre de 2024

Trueque

El intercambio 
entre esa niña
y el árbol, 
es amor en estado puro. 
Más poema
que un buen poema. 


viernes, 20 de septiembre de 2024

Preparación y adiós Mariano. Se aceptan condolencias

Estoy preparándome psicológicamente para el frío que no tarda ("No dilata" decían antes, cómo te dilataste, ya estaba preocupada, cuánto se dilata en llegar).

El tiempo de los últimos años, es de muy mala calidad, apenas empieza enero y ya tenemos que ir alistándonos para el siguiente (exageré). Y ni qué decir del clima, ahora ni a precios de locura se consigue ni una pizca de primavera, ni de otoño por estos pagos. En ninguna tienda los venden como los de antes (ni por Amazon). Estamos del rojo abrasador al gris congelante, sin intermedios. Muy mal.

Este verano ser murió Mariano (en casa todo tiene nombre, gran remedio antisoledad, paso el truco para otros solos). Mariano era un manzano muy guapo, robusto, frondoso y gallardo. Se murió en una semana. ¿Qué le sucedió? Nadie supo. Ni los mejores especialistas (Entiéndase los pájaros que lo anidaban, el hombre que corta el pasto en el parque de al lado, Cuca y yo). Todavía no le hacemos sus funerales. Allí sigue tieso y enjutándose. Necesitaré a alguien que venga a ayudar, porque está muy pesado. Nos había prometido muchas manzanas para este año, pero nada, se le fue el alma a otros lares con las ilusiones evaporadas. O como dicen por ciertos blogues; Murió "con los sueños rotos", jajaja. 

Ando juntando hojas de sicomoro para manualidades y decoraciones navideñas. (otra mentira, que no soy de ese tipo de aficiones, pero esta foto que me encontré me pareció muy adecuada para saludarlos. Porque tiene mí actitud decepcionada por lo de Mariano y por el clima frío que vendrá aunque no me guste. Como que el alma de la muñequita de la foto anda en otra parte.

¡Adiós Mariano! Te quisimos mucho. Te recordaremos siempre.

                    

viernes, 6 de septiembre de 2024

Hay viernes, ¡ay! Ahí les cuento

Hay días que despiertan malhumorados. Este viernes,  dejó la cama, más a la fuerza que queriendo. Pintaba muy mal. 

Renegando del clima, balbuceando no supe qué,
trastabillando entre que iba  poniendo nubes de colores rosas y naranjas, blancas y lilas,
sobre un fondo muy descolorido. De una insipidez más sosa que una jícama, en paladar acostumbrado a sabores intensos. 

A la montaña, la puso, más escachada que de papel kraft en maqueta de niño pequeño,
sin mínimo sentido estético, ya no le pidas arte. No. Ahí, al descuido, al troche. Mal formada y mal pegada, con engrudo del jueves. 

Pero pasó el camión recolector de basura, con "amanecí en tus brazos" versión Lucha Villa y un operario cantándola a toda voz,  otro silbando. Trabajando con una alegría tan contagiosa, entre que aventaban botes (tachos) y bromas a volar. Contentos, felices, realizando su labor. Carácter más lindo no hay en el mundo que el de esos valientes, que abordan una actividad tan pesada, con tan positiva actitud. Muy admirables para mí.   

Con eso,  al viernes, le dió (Permiso:
Voy a ver al guguel diccionario... Exacto, "dio" no lleva tilde, porque es monosílabo. Pero la "IA", pone y quita acentos, que tú vieras. Muy inteligencia y muy artificial, pero con muy mala ortografía).

Bueno... que al viernes le "dió" (ves, otra vez pone acento), que al viernes le "dio", ahora sí, vergüenza de estar haciendo su amanecer tan chafa. Sí, chafa, ¡mucho muy! 

Entonces, se lavó la cara con agua muy helada, no, se bañó completo, como con lluvia de abril en septiembre y ya sin sueño, puso muchos árboles, casas, pájaros, mariposas, coches ruidosos, un gallo desafinado, corrigió las formas y los colores y empezó a ser esplendoroso. 

Ya para cuando la demás gente despertó y Cuca, ni quien pudiera imaginar, todo lo que 'ví", no, "vi", que tampoco lleva tilde, por la misma regla que "dio".. Ni estoy para contar a nadie cómo fue el amanecer, cosas muy importantes para mí (mí si lleva acento en ese caso, porque se refiere a la primera persona y hay que diferenciarlo con un diacrítico, de mi, cuando es posesivo. Decir "mi" casa no es lo mismo que: es para mí). 

¡Arriba gente! Seis menos un cuarto. Un cuarto para las seis, o  cinco cuarenta y cinco. Según cada quien diga la hora.

¡Feliz viernes, desde esta montaña hasta el mundo entero!

*Iba a poner una imagen linda, pero mejor no, la imaginación es más. 

** Tuve que escribir 5 veces "viernes". La amiga IA cambiaba la palabra por "vienes". Corregí y al regresar a ver qué más podía corregir, veo que puso "vienes" de nuevo. Parece que lo de IA, ya es algo personal. 

miércoles, 21 de agosto de 2024

A la memoria

Elogio aquella capacidad, 
con mentes de competencia, en que cabían cientos de teléfonos, cédulas, códigos, rostros, lugares con los domicilios, de memoria. Áreas postales y telefónicas. 

Los gestos, las voces, ademanes, acentos y todas las manías de cada quien. Caras y cuerpos, por cierto también fenomenales, con los nombres y los apellidos, del ambiente laboral, en la escuela, en el barrio, en los círculos de  artes, en el deporte y en cada una de las actividades extramuros y, vaya que había variedad.  Agrega todavía el contenido de las materias que teníamos que memorizar para aprobar. 

La ruta y secuencia de nombres de todas las calles por caminar, para llegar a donde fuera. Y eran demasiados lugares, porque ser muy sociables, era característico del humano aquel. Visitarse y rellenar las actividades de todos los días, de gente. Los cumpleaños eran verdaderas multitudes. Así como las celebraciones que fuera. 

También de memoria teníamos presentes las fechas, las citas, sin apuntes, sin agendas, ni recordatorios de ninguna especie. Por todo había fiesta y cualquier reunión por pequeña que se planeara podía terminar al día siguiente, sin problema alguno. 

Era muy seguro convivir, andar y localizarnos, porque siempre sabíamos el qué, cómo, dónde y con quién de toda nuestra gente y la no tan nuestra, que también hacíamos nuestra con gran facilidad. La desconfianza no existía, ni la timidez, ni ningún síndrome o perturbación que impidiera estar con los demás. No había peligro. 

Tremenda capacidad también de no necesitar dormir, a veces ni comer. Un regaderazo, después de horas y horas de brincos, gritos, baile, carcajadas y listos para la siguiente jornada, llena de obligaciones y deberes que cumplíamos de más, después de esa fiesta y antes de la que seguía.

Ahora, por internet, por internet, por internet, se perdió la capac... y... y.... y... aquí le corto. ¡Puagh! Hemos permitido que nos anulen... Que aquí le corto ¡Dije! ¡Basta ya! 

¿Cómo no extrañar? ¡Que ya, Sara, calla!



martes, 13 de agosto de 2024

Zoo-pienso

A veces pienso en que me gustaría ser tortuga, para tener una gran coraza y que todo se me resbalara. 
O una yegua, para cruzar los campos, a todísima velocidad y desbocarme de vez en cuando. 
Una abeja, obvio reina, para beber las mejores mieles. 
Tal vez perra, pero como Cuca, para tener "amos" a mi servicio, que me mimen todo. 
O tal vez un animal de garras y dientes, muy, muy salvaje. Las aves, y así... Una lista enorme de animales, según les encuentro admirables ventajas en su modo de vida. 
Pero llegas tú y desaparece la fauna. Me rehumanizo en un instante.