Hay lugares que bien podríamos considerarlos sagrados. En ubicaciones aisladas, en donde lo físico y lo simbólico se funden, la naturaleza nos abraza y nos da cobijo como una madre y, hacen sentir paz.
Hay lugares muy básicos, en los que la vida se siente por todo el cuerpo, y la gratitud surge de inmediato por tener la fortuna de estar en el mundo, justamente allí donde cualquiera podría asegurar que Dios está.
Hay lugares en los que creer es automático y aumenta la capacidad de entrar en armonía con todo lo que circunda,
más allá de nuestro cuerpo,
más allá de nuestra aura y de nuestros pensamientos.
Hay lugares en donde habita nuestra alma y en cuanto llegamos, lo sabemos, porque sentimos una emoción que parece no caber en nuestro cuerpo.
*Abrazos, amigos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
¡Gracias por tu comentario y tu alegría!