Mientras solo nos importe nuestro bienestar y sigamos segregando a los diferentes a nuestro grupo inmediato.
Mientras sigamos creyendo que nosotros somos los buenos, los que sentimos bien y creemos en lo correcto... aunque en los golpes de los "malos", reaccionemos con igual o mayor fuerza, odio, extremismo y radicalismo que ellos; esto del terror, las guerras y la exterminación, no tendrá fin.
No permitamos que nos hagan juzgar a los que finalmente perpetran la maldad. Ellos son casi como robots, instrumentos creados, inducidos, en campos militares que patrocinan y establecen las grandes potencias. Las mismas potencias que al día siguiente se declaran pacifistas, con su extraordinaria doble moral.
A un terrorista, esas potencias, lo mismo lo confeccionan de un niño mexicano, sirio, afgano, iraquí, hondureño, español, vietnamita, coreano, francés, estadounidense... de cualquier parte donde haya un punto de inestabilidad, marginación, indiferencia, maltrato, desorden, hambre, desamor, injusticia.
¿Por qué juzgar sin piedad a quien se le ha deformado y distorsionado? Sin fijar mejor nuestra atención, en la mano que lo creó y le ha dado cuerda.
Podemos odiar, ¡es tan fácil! Pero nuestra grandeza y única posibilidad de permanencia, de vida, es por el amor, respetando por igual al que cree en lo que nosotros creemos, en algo diferente o en nada. Ser tozudamente rebeldes para no permitir que nos insuflen odio.
Reafirmarnos en la empatía, solidaridad, conmiseración, con congruencia. Ser como decimos que somos. Empatar decir con hacer, si en verdad "nosotros" contamos con una estructura moral.
Todas estas palabras de hoy, porque es muy triste cualquier acto de terrorismo, pero es mucho más doloroso, desolador, decepcionante y desalentador ver el odio que emana de los "buenos" en respuesta. La gente que enarbola el amor incondicional y hoy desea aplicar el ojo por ojo, con la misma ceguera fanática de lo que supuestamente juzgan.
Si no actuamos en fomentar y proporcionar salud, nada será recuperable. En esto, los que estamos en medios sociales públicos, tenemos una gran labor por cumplir, para frenar tanta ira y regresar al equilibrio necesario.
Logremos ser humanidad, pacíficamente.