Los dos miles están siendo unos años muy tenaces, pues cuando parece que todo se va a acabar, nace un nuevo año y ahí vamos otra vez estrenando, haciendo el recorrido con entusiasmo e ilusión y aprendiendo en cada tramo, un poco más sobre resistencia y perseverancia.
Empezamos el año pisando más recio, con la deliberada intención de intimidar con nuestra actitud de firmeza al infortunio, deseando alargar así, nuestra permanencia en el suelo en que fuimos sembrados.
Cuidamos más nuestras raíces, que las alas, porque consideramos que si ahora voláramos, el viento podría llevarnos a un lugar distinto al deseado o más lejano y si quisiéramos regresar, tal vez no sería posible volver a reunirnos con los que se quedan, después de tantos que nos dejaron tan inesperadamente y duele.
Sea posible que en 2022 afiancemos firmemente nuestras raíces en el existir.
Amigos, ¡permanezcan! y que sea con salud, emulando a los dos miles que corren sin cesar.
¡Alíviense pronto quienes estén enfermitos! para que vuelva la alegría.