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miércoles, 22 de mayo de 2013

Sin nombre es



Hay existencias más ligeras
 que una pluma de pichón
 en una ráfaga de viento... 
Casi invisibles, 
que pasan sin hacer más ruido, 
que el suspiro que escapa, 
de quien percibe su presencia, 
en el instante en que llegan al cielo, 
convertidas en estrellitas,  
para habitar
en el inmenso lienzo superior, 
y entender desde allí,
la insignificancia nuestra
y del mundo, 
ya con más amor
del que fueron destinatarios,
por su atípica pureza
y sus ojos de niños...

*Israel: ¡Sé feliz allá!
Sin nombre es, que los niños sufran y partan.