Me seguirán los grillos,
con su dorada música de violines,
marcando con su pauta mi vuelo,
en las cuatro direcciones,
para dar optimismo en las alboradas,
como si yo fuera Aurora
Y convertir en perlas mis lágrimas,
que rueden hasta el centro de los seres,
dejándose contagiar, por la tenacidad
de mi orquesta de grillos,
siempre.
