Suficientemente adulto y con tiempo libre, desde su jubilación, pero hastiado de los
lugares comunes con sus amigos, se creó una isla de la cuál un día quiso salir,
socializando con cuanta persona iba topándose en lo cotidiano, que hasta citó
a los visitadores de ”Los días
excepcionales y prometidos que están por venir si te descuidas”, a quienes siempre
había mantenido a raya, de feísima manera.
Les recibió con bocaditos y limonada con hielo frappé, yerbabuena escarchada en azúcar glass, cereza
y demás, y para él, un anisadito –que también ofreció a ellos, pero que le
rechazaron, por el alcohol.
-A ver, me interesó, que me dijeron que deseaban ¡Mucho! que
platicáramos... ¿De qué podría ser?
-Bueno, nosotros queremos platicar contigo de... la vida… el
amor, las relaciones… los pecados… las
virtudes… las creencias –Fueron intercalando los dos chamacos rubios, tímidos y demasiado precavidos-
-¡Válgame Dios! ¿Y para eso estuvieron dándome tantas
vueltas?… siendo tan sencillo, si hubieran ido al grano desde la primera vez ¡Ay qué pena siento! Por
favor, ¡discúlpenme! ¿Qué habrán pensado de mi… apatía y falta de…
consideración.
-No importa, no te sientas mal… nunca es tarde… para un
acercamiento…"hermano" -Contestaron a coro-
-Bueno… siendo así, por dónde quieren que empecemos. ¿Qué es
lo que con tanta intensidad, desean que les
explique, este viejo?
