No te quedes con las ganas
de decir te quiero,
te amo, te admiro, etcétera.
Nadie ha muerto
por expresar
lo que siente.
Pero sí mueren muchos
con el amor guardado
pudiendo haber sido
correspondidos
y...
felices.
Un desperdicio
que consterna
hasta a los mismitos ángeles.

