El bienestar es tan fácil y ligero,
que cuando estamos bien,
que cuando estamos bien,
ni nos enteramos de que eso
tan natural y llevadero,
y de lo que por cierto,
nos sentimos dueños,
es lo más valioso que existe.
Después, llegan oscuros sucesos
(propios o ajenos)
y no vemos solución.
Entramos en crisis
y como si el sufrimiento,
nos ahuecara el corazón,
sentimos el pecho dolorido
del inmenso vacío.
Pero en un efecto de hadas,
algo muy diminuto
como un colibrí sacando agua
de donde sea;
unos pájaros secando penas
a cantos, vuelos y arrumacos
o; una colonia de hormigas,
reconstruyendo su nido
que anoche les arrasó la tormenta...
Todos ellos, sin decir una sola palabra,
nos dicen:
"¡Qué va!, ¡nada te ha pasado!
Nos ruborizamos
y encontramos cómo volver
a estar de pie.
Amigos, que esas hadas lleguen a sus días aciagos.
