Traductor :

viernes, 11 de marzo de 2011

Geografía


Jueves, martes, agosto, abril
¡Qué más da!
Sin poder precisar ni la época,
¿A quién le importaría?

Si es el constante
¡Infernal verano!
Uno solo, sin cambios,
ni tonalidades.

Las personas suspendidas,
inertes, sin afinidades, ni razones.
Hasta el viento perdió la voz.

El cielo solloza a escondidas.
Cuando no aguanta,
se desborda para sacudirnos.

Pero guarda sus humedades,
más triste que antes.
Al ver que tenemos al mundo
más plano, desteñido y gastado.

martes, 8 de marzo de 2011

Si bien dijéramos...


Las palabras tienen poder y de su uso exacto, surge nuestro equilibrio. Siempre están presentes, al relacionarnos con los demás y en nuestro diálogo interior. Las palabras que emitimos, reflejan el contenido de nuestra alma y la calidad de ese contenido.

Ellas nos delatan constantemente, hasta en el diálogo más breve. Por ejemplo, nuestras exclamaciones, como desahogo ante situaciones sorpresivas, pocas veces son afables.  Resulta muy gracioso, que hasta las personas más propias,  ante una eventualidad, dejan escapar todo tipo de improperios inconscientemente.

Gracias a las palabras, sopesamos pensamientos, contextos y sentimientos. En su significación, se establece la intensidad, clasificación y diferenciación de todo, incluyéndonos en ese proceso calificativo los demás y nosotros si nos analizamos honestamente.

Las palabras tienen edad, dirección, intención, color, aroma, temperatura, sabor, cuerpo… Evocan y provocan todas las emociones y reacciones, para dar sentido a cada vivencia. Cada una que expresamos, nos define y evidencia el material del que estamos hechos.

Si la existencia humana es producto del amor, hablemos entonces con amor, que es belleza, perfección, vida, felicidad. Por qué oponernos a los acuerdos, a las concordias; obstaculizando el flujo natural de expresiones de amor, si hilvanan a ellas, los actos precisos de lo que definen. 

No sé porqué existe la palabra maldecir y no biendecir.

Si solo una “i” transforma  bendecir en biendecir ¿Será casualidad?

¡Biendigamos, para ser bendecidos! De qué otra forma podríamos acercarnos a un horizonte esperanzador, desde la letalidad que obtuvimos, cuando adoptamos la fórmula destructiva, hasta para hablar.

Y no es la invitación a pronunciar palabras rebuscadas, que solo un círculo reducido de personas conozcan, o de expresarnos con hipocresía.  Este propósito ha de ser más popular, auténtico y simple, para revertir los efectos rápido.

Para que todos seamos capaces de comprender y participar con dinamismo en el suministro de dosis curativas de perdón, por la vía del amor, la única posible en realidad.

Biendecir, Bienhablar, bienpensar, biensentir, bienactuar, bienvivir, bienser, igual a Bienestar. Resultado: Bendición.

lunes, 7 de marzo de 2011

Síndrome Penélope

Término aplicado por médicos, psiquiatras y psicólogos, para los trastornos registrados por la mujer, al emigrar el hombre, quien a su vez presenta un conjunto de síntomas, denominado “Síndrome de Ulises”. Como los personajes mitológicos:

…“Ulises pasa 30 años en la Guerra de Troya sin regresar a su hogar; mientras Penélope, su esposa que lo espera,  está sometida a problemas de estrés, de acoso sexual. Teje por el día y desteje por la noche una colcha, pues de terminarla deberá casarse con otro".

Desde los años 40, el 50% de mujeres mexicanas que habitan zonas rurales, con alta intensidad migratoria de sus cónyuges, principalmente hacia los Estados Unidos de Norteamérica, han sufrido este grave problema de salud (Investigación de Gustavo López Castro, del Colegio de Michoacán, México).

Los síntomas son: Ansiedad, depresión, hipertensión arterial, padecimientos metabólicos, como la diabetes, taquicardia, dificultad para respirar, desánimo, falta de motivación, sentimientos de culpa, nerviosismo, mareos, hormigueos, cansancio y debilidad. 

Por la sobrecarga de responsabilidades, asumir consecuencias de decisiones, incertidumbre económica, educación y formación de los hijos, cuidado de sus tierras y animales, presión y exigencias de la familia política, acoso de hombres e inseguridad acerca del buen comportamiento, respaldo y regreso del marido emigrante. 

Ahora, con 35 000 muertes registradas, en el combate contra el narcotráfico. México aumenta en forma muy alarmante, la cifra de mujeres en riesgo de padecer  patologías muy similares a ese síndrome, tanto en zonas rurales como urbanas. Esposas de hombres que nunca regresarán a su lado... por más que tejan y destejan, el vacío permanece eterno, mudo y desgarrador.

Nos incumbe a todos sensibilizarnos hacia este problema y actuar de inmediato.