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lunes, 21 de marzo de 2011

Si fuéramos mariposas


“Las mariposas ejercieron en mí desde siempre una gran fascinación, que aumentó desde luego, cuando supe que los griegos representaban el alma, la psique, como una mariposa. He escrito ya alguna vez sobre la metamorfosis. Para mí es un fenómeno de reflexión. Recuerdo mucho esos gusanos horribles, aunque de belleza siniestra, como los azotadores, que caían de los árboles.

Pienso que de pronto el gusano comprende su condición y decide encapsularse en una autoenvoltura, decide ensimismarse en sí mismo, para aniquilar su ser y resucitar en otro, infinitamente más bello. La vida se traslada a través de un puente infinitesimal a la muerte, y la muerte de nuevo a la vida. El horrible gusano se transforma en la criatura ligera, imaginable, alada, maravillosamente dotada de corpúsculos de luz.”

Juan José Arreola
“El último Juglar Mexicano”


Los desajustes y  problemas que estamos soportando en los diferentes puntos del planeta, resultado de los más viles defectos del ser humano; me llevaron a recordar este comentario de Juan José Arreola, sobre las mariposas…

Porque deseo tanto, que así como llegamos a este punto de nuestra existencia, horripilantes y llenos de espinas de odio y veneno, arrastrándonos, disminuidos; nos encapsuláramos para reflexionar.

Y, que surgiera la decisión global de escapar de la pesadilla kafkiana, en la que las discordias nos han sumido, por la competencia irracional entre los gobiernos de los países. Que llegada la culminación de la reflexión, pudiéramos desprendernos de todos los defectos, que nos tienen tan cerca del exterminio.

Que despertáramos justamente como la primavera, con la gracia de que nuestra vida nos pertenece y que podemos vivirla como nos plazca a cada uno. Sin importar los orígenes, las creencias, las vecindades, las colindancias, los tesoros, los petróleos, las religiones o los colores.

Demostrarnos a nosotros mismos, que como humanos también somos capaces de crear luz y florecer en todas las direcciones y dimensiones, dispuestos a renacer y trascender. 

domingo, 20 de marzo de 2011

Primavera en El Tajín


El Tajín recibe la primavera. Los indígenas totonacas, practican el Ritual del Litlán, en la majestuosa zona arqueológica, en Veracruz, México, que data del siglo I. Con el humo de inciensos de copal, música de violines y guitarras y danzas, los médicos tradicionales, hechiceros, parteras, a las 5 de la tarde del 20 de marzo, limpian y protegen las ruinas y agradecen por el ciclo que culmina.

En la plazuela ante la pirámide de Los Nichos, depositan su ofrenda a los dioses, que consiste en comida, bebida y flores, en una mesa de honor. Allí se sitúa El Consejo Supremo de Ancianos, para presidir y presenciar la ceremonia y 4 niños que representan a 4 ángeles, encargados de resguardar la ofrenda. La danza se desarrollas durante 12 horas, para pedir a los dioses salud, bienestar y paz.

La magia surge al caer la noche, bajo la luz de la luna llena y las estrellas, fusionándose el cielo con la iluminación de las pirámides, “lugar de los dioses”.

Con trajes típicos y rosarios de flor de Cempasúchil sobre sus cuellos, niños, mujeres, hombres y ancianos, portan una vela, una rama de gladiolas y su fe; mantienen su paso firme y sus rezos en lo más alto, durante la madrugada.

Se sacrifica un guajolote como ofrenda a los dioses y miembros distinguidos del Consejo beben su sangre con diferentes bebidas alcohólicas.

Hacen un breve descanso, para compartir una cena ligera y continuar los bailes hasta las cinco de la mañana. Finalizan el ritual, mediante una “limpia” entre todos los participantes, con rostros extenuados y satisfechos.

Es la zona arqueológica El Tajín, Patrimonio de la Humanidad y a partir del 2009, la UNESCO reconoció también el ritual de los Voladores de Papantla Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. 

Su ritual abre con  la danza de los pájaros, dirigida por un caporal con el sonido de su flauta. Luego 4 danzantes, mensajeros del sol, suben a un mástil de 35 metros de altura, desde donde descienden de cabeza, atados de la cintura por sogas, en el transcurso de 13 vueltas al poste. Descenso que representa la lluvia. Honran al Sol y a la Madre Tierra, pidiendo por una buena cosecha.

El número 52 de todas las semanas del año, resultan de multiplicar el número de los 4 participantes por las 13 vueltas del descenso.

Al llegar, mediante un giro tocan tierra. El caporal sentado en  la cima del mástil, toca la flauta durante todo el descenso de los Mensajeros del Sol y finalmente se desliza por otra cuerda. Allí termina el ritual.

Veracruz es uno de los Estados más bellos de México, bien denominado “El Estado que lo tiene todo”


El Tajín es una zona arqueológica muy cuidada, bien administrada y con buena infraestructura. Se celebró el festival Cumbre Tajín, con la participación de renombrados artistas  internacionales. Ente ellos Miguel Bosé.

Tomochi, la voluntad de un pueblo

Magistral lectura dramatizada del Grupo de Teatro Génesis

“Nosotros no luchamos por la santa de Cabora, luchamos por el derecho a decidir por nosotros mismos si es o no una santa, luchamos por ser nosotros los dueños de nuestro trabajo y de nuestras vidas”.
¡Para saber a dónde vamos, es necesario conocer de dónde venimos!

Momentos Cruciales, con la Santa de Cabora y defensa de la población

Remontémonos al año 1891. Los habitantes de Tomochi, Municipio de Guerrero, en Chihuahua, México, sufrían las políticas del gobierno del Presidente Porfirio Díaz, que eliminaban cualquier signo de autonomía en los pueblos, tanto política como económica. La población de Tomochi estaba en contra de las concesiones de explotación forestal y minera que el gobierno entregaba a intereses extranjeros: ingleses y estadounidenses.

Además, eran fieles creyentes de Teresa Urrea, llamada La Santa de Cabora, una joven sonorense que obraba milagros. Como no tenían un párroco permanente en su iglesia y solo recibían visitas periódicas, pusieron una imagen de ella en el altar del templo.

Mujeres de Tomochi, fortaleza sin igual
Cuando el sacerdote llegó, demandó que la retiraran. Los habitantes se negaron. El párroco se fue del pueblo y pidió la ayuda de las autoridades para someterlos, mediante un conflicto armado, que la población decidió resistir.

Pero la mayoría de hombres murieron, defendiéndose desde la casa del líder Cruz Chávez; así como las mujeres y niños, que se habían refugiado en la iglesia, cuando les fue incendiada. El pueblo quedó arrasado y solo algunas mujeres, niños y ancianos pudieron sobrevivir.
Tomochi, Voluntad de un pueblo, del autor Humberto Robles, aborda la sobrevivencia de esas mujeres, que quedaron solas después de la rebelión, sobreponiéndose a su duelo para defender el destino de su pueblo. Las mujeres alzan la voz,  dando testimonio de lo que aconteció esa noche… una de las más largas de la historia de Tomochi.
El Director: Ernesto Medina

Esta puesta en escena, bajo la espléndida dirección, del reconocido actor teatral y  maestro Ernesto Medina, con la participación de las actrices: Marianela Castro, Liz Mirel Cazares, Maribel Chan, Elba Díaz, Yamil Guerrero, Margot Hernández, Alejandra Galaviz, Conchita de Mendoza (recién galardonada), Erika Mendoza y Margarita Muñoz; ha tenido un gran éxito en Chihuahua.