No estoy bromeando, ni estoy mostrando mi lado B, ni me encuentro en una crisis de personalidad diferente a la habitual (jaja), ni estoy contradiciéndome, sin embargo...
Me declaro y me reitero ser ¡Intolerante a la tolerancia!
Muy ignorante como soy de tantas cosas... hasta hace dos días, escuché en un programa de la radio, que desde 1996, la Asamblea de las Naciones Unidas promulgó el 16 de noviembre "Día Internacional de la Tolerancia" ante lo que me declaro enemiga acérrima.
Pues considero que nadie, bajo ninguna circunstancia: merezca ser tolerado o deba ser tolerado.
Sino que toda persona, ser humano, sin importar ninguna característica inherente a su personalidad e individualidad Debe ser: incluido, respetado, considerado, aceptado y tratado igual que cualquiera otro... Más ¡No tolerado!
La palabra tolerancia es marginativa, acomplejante, lacerante.. Y la acción de tolerar lo es aún más. Por lo que resulta mucho más doloroso ser tolerado.
Es como decir: "Yo", o "nosotros" que somos tan perfectos, superiores, hemos decidido que no obstante todos sus defectos, te o les vamos a tolerar, porque somos muy civilizados, lindos y buena onda "contigo", o "con ustedes". Bueno, hasta imagino la actitud de superioridad del "tolerador", mirando por encima del hombro, al ser al que "tiene que tolerar" con toda y su inferioridad.
Cualquiera, antes preferiría ser repudiado, que tratado con esa "deferencia" y "condescendencia" de la tolerancia.
Es una palabra demasiado mal empleada, si lo que se pretende es enarbolar los derechos humanos.
* Si ni Guango y la Her-Trude, me permitirían que los tolerara. Pues ellos, el día que no les trate con todo el cariño, inclusión y respeto, simplemente me morderían. ¡Como debe ser!


