Recibí un correo, con las fotografías de los árboles más espectaculares, de algunas capitales importantes del mundo:
Gigantes, con miles y miles de adornos y luces, en amplia variedad de diseños, que fascinan a todos los que les contemplen en persona, o en fotito como yo...
Jamás podría imaginarme el costo total de esos maravillosos adornos conmemorativos, que no me importarían como adornos, si no me dolieran tanto como derroche.
Uno solo de esos árboles, independientemente de los otros adornos que contiene, con 44 mil esferas, redondas, grandototas, luminosas, muy luminosas, y mientras más brillantes y preciosas, más inservibles e insultativas... me parecen, desde mi mentalidad tercermundista, de la que no podría deshacerme yo creo jamás.
Este "árbol miniatura", a comparación de los que cito, montado por unos estudiantes universitarios en Lima, Perú, me gustó mucho más. Mmm... Pero siempre y cuando, las papas utilizadas, queden aptas para alimentación, al desmontarlo.



