Traductor :

lunes, 29 de octubre de 2012

Dos pájaros nos contraatacaron


Guapura, ingenio, empatía, carisma, sensibilidad, estatura, amistad, simpatía, poesía, música y gran producción, con sus voces y personalidades contrastantes, nos obsequiaron Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina el sábado pasado a Chihuahua.

Su show duró más de tres horas, ya que después de finalizado, los regresamos 3 veces con nuestros aplausos y gritos de "otra, otra, otra, bravos, vivas y demás".

Serrat, ya sabía del cariño que se le tiene por acá, pues ha venido muchísimas veces.

En cambio Sabina, es su primera vez que viene y se sorprendió muchísimo, pues nunca imaginó que en este lugar, tuviera tanto admirador. Y como también cantamos sus canciones a todo pulmón, me estoy dando cuenta que yo estoy equivocándome de giro, que mejor debiera dedicarme al "choubisne"... a la cantada (para nada, pues soy muy desafinada, aunque con mucho sentimiento y estilo, jajaja)

Ellos preciosamente se nos entregaron al sentirse tan queridos. Así que ¡Felices y agradecidos todos!








viernes, 26 de octubre de 2012

50 años de Juan Quezada


Festejaron recientemente con un lucido homenaje al artista Juan Quezada, por sus 50 años de actividad. Aquí dejo un video con una entrevista, donde el narra como fue que de ser un recolector de leña en Mata Ortiz, Chihuahua, México, se convirtió en el alfarero de reconocimiento internacional que es. Vale la pena ver este video, porque su personalidad es la más hermosa de todas sus piezas.


Anteriormente subí esta Entrada sobre él


Qué foto tan llena de complicidad y satisfacción, con su amigo, el antropólogo Spencer, quien lo descubrió y lo impulsó para que llegara a ser el gran artista. Como dato curioso, Spencer decidió abandonar USA y venir a residir en Mata Ortiz, como vecino del Rancho de Juan Quezada.

¡Felicidades para Spencer, para don Juan Quezada y para quienes somos de esta tierra chihuahuense y nos sentimos muy orgullosos de que él sea de aquí, donde hay mucho barro, cal, mortero y tradición; para igual como las vasijas de Juan Quezada, ir forjando personas a base de mucho trabajo, amor y buen trato; sin perder la sencillez, acogiendo con el corazón siempre dispuesto a las buenas personas y compartiendo con gran generosidad. Características esenciales de la auténtica gente de Chihuahua.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Papelito habla... soy pieza de museo


Escuché en un noticiario que en las oficinas federales ya no se utilizará papel, para la correspondencia interna y ciertos trámites. Los árboles informados, están muy felices,  ganan esperanza de más vida. Qué bien por los árboles... Además, menos basura y todo eso de la ecología.

Pero, si teniendo el papelito en la mano, se cometen tantas arbitrariedades en cualquier nivel de nuestra burocracia, ¿cómo confiar en tratos, convenios, contratos electrónicos...? Y ¿Hasta dónde se extenderá la fiebre del "sin papel" a las demás áreas y cuánto será de verdad el beneficio para los ciudadanos? siendo  lo electrónico tan fácilmente manipulable y con tanta corrupción...

Daba gran confianza obtener el papel firmado, al consumar cualquier trato... quedaba la constancia fehaciente, el amparo legal.

Por otra parte, qué delicia recibir un "te amo, te quiero, te necesito, me haces falta, te extraño, escrito en papel.

Apple ayer presentó su nuevo aparatillo, a un precio accesible casi para cualquiera. Trescientos y tantos dólares. Qué alegría por mucha gente... Cada vez más podrán acceder a estas herramientas.

Soy una reliquia de museo, pues:

Me tocó usar cuadernos, enviar y recibir miles de cartas y tarjetas postales, disfrutar del olor de la madera de los lápices al sacarles punta, o del olor del papel, luego de la tinta, ese exquisito maridaje entre tinta y papel, cada tipo de papel tenía olor diferente, igual cada marca de bolígrafos. Me inspiraba tanto escribir a mano.

Pasé a la máquina de escribir mecánica, tan manualita, una Olivetti portátil, con su estuche color gris, de un material entre vinil y piel, en la que hice todos mis trabajos de la prepa, con la que en secundaria aprendí mecanografía: "asdfg-ñlkjh-asdfg..." ("por si un día se te ofrece") qué feliz me sentí al aprender la colocación adecuada de los dedos, para lograr rapidez. Gracias a eso, si se me ofreció y trabajando de "secretaria" (puesto que ya no existe en ninguna oficina, bueno, ni las oficinas, desde que todo es outsourcing) me financié la universidad.

En los trabajos conocí las máquinas eléctricas, con tipos de letra intercambiables y con corrector integrado. Con tal de no corregir, simplemente no cometía errores. De todas formas no me equivocaba mucho, porque todo era con por lo menos dos copias, en papel "cebolla", que se hacían con pasantes (papel carbón), había que corregir las copias manualmente en un complicado ritual.

En ese tipo de máquinas, hacíamos el periódico estudiantil de la Universidad, con un mimeógrafo que nos prestaban en la misma escuela, picábamos los esténciles, tamaño oficio. No cualquiera lo hacía sin equivocaciones. Si se podía corregir, pero era una gran lata, aplicar un líquido sobre el error, esperar a que secara, volver a escribir. Como con las máquinas que no tenían corrector.

Conocí el telégrafo. Envié muchos telegramas, se acostumbraba participar noticias urgentes, felicitaciones o condolencias con un telegrama. (Eso lo hace hoy el Tuiter) Luego conocí el télex, que sustituyó al telégrafo. Después llegó el fax, cuando recibí el primer fax... me quedé petrificada, qué maravilla, lo platiqué y presumí con cuanta persona conocida me topé, recuerdo los ojos de sorpresa de mi madre cuando le platiqué. Hasta allí seguíamos con el papelito en mano, con lo que todo cobraba validez.

Después... me adapté a la computadora, que tendré que sustituir, cuando muera la que tengo de teclado y con un ratón, animal con quien logré, a base de grandes demostraciones de diplomacia, finalmente hacer amistad, pues cuántos clicazos en funciones indebidas me desbarataron todo lo que había escrito y que no había guardado, mientras aprendía el "microsoft office".

Ahora tendré que resignarme a ni siquiera rozar las pantallas lisas, frías y más inhumanas... que con mis manos tan grandes y toscas, me será un poco difícil, partiendo de que ya no necesitaré usar tantos dedos, tengo que desaprender.  Los siguientes humanos nacerán con 2 o 3 dedos solamente y sin memoria ¿para qué la querrían?

Un periódico de prestigio, creo que gringo, anunció también que deja de ser impreso... A mí no me queda duda de que ¡Sí van a desaparecer los libros en papel... y, me aflige mucho, el papel es algo muy hermoso!

Usarán llaves y firmas dactilares e iridiales, para luego falsificarlas, lo que por ahora no es posible. "Papelito habla" ya no significará legalidad.

Invito a leer el homenaje que hice al correo postal hace tiempo en mi cuento aquí "Las cartas de Giralda", o en la parte superior de la columna de la derecha.