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sábado, 1 de junio de 2013

Entender

 

Entendemos, lo que queremos entender. Tenemos una capacidad superlativa de discriminar aquello que no nos conviene o que nos implique un cierto compromiso. Sin embargo, qué bueno... pues entender demasiado nos va haciendo sabios y a la muerte le gusta mucho fornicar con los sabios, hasta perderlos en su negrura. Así que es mejor hacerle al loco, con miras de permanecer mucho tiempo, en este mundo. Así creemos que los pajaritos, en el nido están, igual que ayer que nos hicieron tan felices, cuando los necesitábamos porque era lo único que nos acompañaba... no pensamos siquiera en gatos siniestros que los hayan devorado, ni en ventarrones que los hayan desauciado (sic) porque lo mismo da con "h" que sin "h", a quién es desahuciado que puede importarle que el DRAE describa su condición con la "h" de humano desvalido que él tiene de más... Entender mucho amarga, y eso perjudica el organismo... entonces sigo con toda mi ignorancia, oponiéndome a la sapiencia y el entendimiento. Me mantengo con mi cara lindamente sonriente, desde la roca en que estoy sentada, en mi patio mágico, dejándome acariciar por el sol, con los perros también de haraganes, en esta tarde bella, de mi gran ignorancia y la nuestra (hablo de los perros)... muy alejada de lo que podría(mos) saber... Porque al no saberlo, no existe. Nada hay más allá de la puerta de mi casa. Ni siquiera pensar que debí escribir en primera persona, qué culpa tiene quien lea acerca de mi enorme ignorancia. Bueno... pues que se implique quien quiera. Y quien no, simplemente discrimínese, ya tiene la fórmula...

Por supuesto, la imagen de:

martes, 28 de mayo de 2013

8 infinito




03:23, la hora que apareció en aquella pared cáustica del aeropuerto laberíntico y desconocido, que recorría por todas sus salas, con tal de lograr salir hacia cualquier sitio, con pasaporte y un ticket primera clase, válido por cualquier compañía, una angustia recién inaugurada, una maleta sin recuerdos; huyendo quién sabe de qué, fue el tiempo preciso marcado para las pesadillas durante muchos meses… años tal vez.
  
03:23;

0-3-2-3=?

0+3+2+3 =?  ¿Multiplicado? ¿dividido?

Así fue...  Sueño plácido a cualquier hora; vida linda a cualquier hora. Pero, pesadilla = 03:23, Despertar = 03:23, Insomnio = 03:23. ¿Por qué esa hora, para qué esos números? Un acertijo, una señal, de qué, de quién. Los gatos de la calle no supieron, las hojas del árbol mágico no supo, el murciélago no supo, ni la rana, ni la lagartija, ni los grillos. Y la noche agonizante, también sin cabeza para dar explicaciones. 

Al día, el sol con más vivacidad, con "liquid paper" en mano, borrando las marcas de esos números, ojeras, inquietudes y quebraderos de cabeza… con su reloj de arena en la otra mano, invitación al estreno de día, hojas en blanco y posibilidades, consciente de que 0 más 3 más 2 más 3: son 8 y, que acostado es “infinito”… ¡A volar horas marcadas!, con todas sus pesadillas, y angustias y pesares. ¡Bye bye incógnitas!

¡Bienvenido sea lo que esté por venir!  Y, son las 02:23...y, falta una hora…

p.d. No encontré foto del reloj con 03:23 ¡Excuse me! 

p.d.2. Mejor la verdad... a las 02:23 encontré una foto y la subí, pero, a las 03:23 apareció esta que sustituyó a la que había puesto. La mía nunca más la encontré.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Sin nombre es



Hay existencias más ligeras
 que una pluma de pichón
 en una ráfaga de viento... 
Casi invisibles, 
que pasan sin hacer más ruido, 
que el suspiro que escapa, 
de quien percibe su presencia, 
en el instante en que llegan al cielo, 
convertidas en estrellitas,  
para habitar
en el inmenso lienzo superior, 
y entender desde allí,
la insignificancia nuestra
y del mundo, 
ya con más amor
del que fueron destinatarios,
por su atípica pureza
y sus ojos de niños...

*Israel: ¡Sé feliz allá!
Sin nombre es, que los niños sufran y partan.