¡Esto es algo muy importante, no lo ignores por favor!, decidí compartirlo porque quizá pueda salvar vidas... Resulta que:
Anda un cuento por la red, visitando usuarios, con todos los
elementos dentro de un saco, tocando puertas, deseando que alguien pueda darle
forma, para por fin darse a conocer. No conoce límites, entonces no conoce
tampoco la desesperación. Se quedó sin
escribir en el escritorio del máximo cuentista
de todos los tiempos, pero en vez de rendirse, esperó algunos siglos,
hasta que inventaran el mundo virtual, como única alternativa para cobrar vida en nuestro nivel.
Tuve el privilegio de que llegara a mi bandeja,
pero sin ingenio, no fui capaz de
construirlo. Antes de irse, me dijo que a diario visita por lo menos unos 500 links,
y se ubica en algún sitio muy visible de blogs
y portales, para que un ser valiente,
decida atreverse a difundirlo. Pasa inadvertido… entonces
viaja a otro, observa los tatuajes que van dibujando en los rostros: el desánimo, el desencanto, el cansancio, de los
cibernautas que desean con intensidad concebir
un relato notable; por lo que ninguno lo ha podido mirar.
El cuento perseverante, cuando nota cierta hambre de creación
de alguien, abre su saco, y desliza sobre su mente y corazón, puñados de palabras con que describir la belleza de la vida: amores, colores, texturas, aromas, emociones, que
revolotean con su graciosa fantasía, en
todas sus jornadas hasta verlas evaporarse, o quedar atrapadas en cierres de pantallas.
No busca ser premiado, muchísimo menos ser vendido, no
quiere por nada del mundo, participar en ningún tipo de certamen, ni que
alguien le diga “¡Ah, qué lindo cuento es usted!”. Su único deseo es ¡ser leído!, porque sabe a conciencia, que en cuanto sus lectores recorran sus
palabras, irá descongelando corazones, revalidando esperanzas y reactivando fortalezas.
Conoce su magia, vive para ser descubierto, para ser publicado por alguien, a quien le
daría con felicidad, todas sus palabras reunidas y su alma, a cambio de recuperar sincrónicamente, las ganas de la humanidad,
de vestirse con actos de bondad, para que al fin conozca y se deleite con el sentido de la vida.
* Si llega a ti, no lo ignores, ni dudes en escribirlo, harías mucho bien!