Le costó mucho esfuerzo, aceptarse con inferiores dones que su
vecino, quien siendo “solamente” Batman,
sí pudo volar por todos los aires, tan exitosamente, que nunca más regresó de
su misión.
En la cocina de la tía, ligeramente mayor que ellos, quien se encargaba de cuidarlos, cuando sus papás salían a divertirse…
por el silbido del agua caliente en la tetera, 30 años después, le apareció aquel recuerdo, que le empuja a abrazarla (a la tía): Gracias,
Gatúbela... ¡tan odiosa, siempre! Ante la expectación de los demás en la sobremesa, quienes escucharon por primera vez, la
historia de lo que era “secreto hasta la tumba”. Entre las carcajadas de todos, surgió su pena por el pobre de Batman...

