Por imposible fue perfecto.
Ningún prudente se atreve
Ningún prudente se atreve
a empecinarse
en lo que desde el prólogo
no tiene futuro.
¿Pensaste en el futuro? ¡Yo no!
Y sabes…
Me sirvió para saber
que eres tú "mi para siempre”,
no de escarmiento.
... No tengo remedio
y ni de chiste quisiera tenerlo.
¿Pensaste en el futuro? ¡Yo no!
Y sabes…
Me sirvió para saber
que eres tú "mi para siempre”,
no de escarmiento.
... No tengo remedio
y ni de chiste quisiera tenerlo.


