textualmente: desolada
por la traición
de un celoso meteorito
al que ella tenía gran cariño
quien por hacerse el gracioso
cometió la imprudencia
de revelarle al sol
que ella lo amaba.
El sol: siempre fiel a la luna
-como por todos es sabido-
optó por alejarse
hasta ser inalcanzable
para esa estrella
que se murió sufriendo
-como es de suponerse-
sola, sola... ¡Desolada!
en el aciago firmamento.
Los cometas lloraban en sus casas,
viendo el espectáculo
mientras comían chocolate.
Toro Salvaje


