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lunes, 19 de octubre de 2015

Cada ser que conocemos...

"Cada ser que conocemos, viene a enseñarnos algo"

¡Cuán amables podemos ser si tomamos conciencia de ello! Quizá no solo nos enseñen sobre una materia específica que nosotros ignoremos, también vienen a enseñarnos acerca de nosotros mismos. Sobre nuestras fortalezas y debilidades. 

Nos cae alguien bien, ¡qué maravilloso sentimos!
Nos cae alguien mal, ¡qué desagradable sentimos!

Tanto los positivos como lo negativos, son rasgos con los que nos sentimos identificados, al verlos reflejados en los demás... Es tan cierto: "Lo que te choca, te checa".

La próxima vez que alguien te agrade, busca y verás que le encuentras cualidades que tú posees.

La próxima vez que alguien te desagrade, busca y verás que tú posees esos defectos que le desapruebas. 

Somos extensión uno del otro. Espejos preciosos en donde nos encontramos. 

Es común que nos auto engañamos, porque nos cuesta aceptar nuestros defectos. Sin embargo, es de grandes aceptarlos y modificarlos o erradicarlos, si es que deseamos estar en equilibrio y paz interior. 

¡Las relaciones interpersonales son fascinantes! Abrámonos para disfrutarlas, siendo más receptivos para no dejar de aprender, pues no podemos pensar que ya somos "producto terminado". ¡Cuidado! Cuando así lo creamos, es porque ya vamos en franca decadencia. No nos lo permitamos si es que amamos la vida.

*Escribí "ser", para incluir a todos los seres vivos, 
no solamente a los humanos. 








jueves, 15 de octubre de 2015

Hoja de árbol

"Ser como la hoja de un árbol,
lo suficientemente firme
para permanecer pegada a la rama, y no salir volando,
pero lo suficientemente flexible
para no romperse con la fuerza del viento"
                                                Ana Ramírez rscj


* Les comparto esta metáfora, de una de las mujeres más sabias y generosas, que he tenido por fortuna conocer. Quien rebasando ya los 80 años, no deja de servir y enseñar con gran vitalidad, lucidez y ternura; como tampoco deja de aprender y sorprenderse. Ella nunca envejecerá. Es una religiosa fuera de serie y una mujer con una sensibilidad extraordinaria. 

Conocerla, es constatar que la juventud y la vejez no la determinan los años vividos, sino la actitud con que se viven. Ella incluso, en sus ratos libres -que son pocos- atiende a ancianos 10 o hasta 20 años menores que ella!! Es muy admirable... ojalá y lo suyo fuera contagioso.