la ausencia que invade
de silencio,
silencio que abarca los espacios,
espacios que no ocuparás
jamás.
Jamás, un intangible,
que yo todavía no comprendo,
porque aún me ocupas todo el corazón.
Corazón, me corroe y me consume... tu ausencia.
Ausencia inexistente,
inexistente, porque aquí estás
cada vez que respiro.
Y cada vez que respiro,
ya no está conmigo
tu respiración,
aunque la imagine
y eso me haga sonreír,
como cuando fue.
