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sábado, 17 de diciembre de 2016

Felicidades


A todos mis amigos,
crean o no. Por igual, 
les deseo
Que en esta Navidad reciban: Salud, amor y felicidad.  
Y, con ello, logren todos sus propósitos para 2017. 

Les doy un abrazo tan inmenso, como mi cariño y gratitud. 


jueves, 8 de diciembre de 2016

Puntos definitivos

Escucha, mi bien:

Para que gocemos
el año nuevo,
como quienes estrenan
un cuaderno;
pongamos a lo nuestro,
punto final.

Pues, somos tan discordantes, que hemos pasado
del punto y seguido,
tan a menudo;
al punto y aparte,
con mayor frecuencia.

Y no es satisfactorio,
que nuestra convivencia
penda siempre
de los puntos suspensivos.
Puesto que,
con tantas desavenencias,
no ha cabido, ya ni siquiera
un enclencle
punto y coma.

Además, los dos puntos y seguido,
no han sido nuestro fuerte.
Y, como puedes ver,
ahora es la primera vez
que surgen los dos puntos
y aparte. ¡Oh, qué triste!

Y sabes,
no pretendas colocar
más puntos sobre las íes,
que ni el punto G,
revertiría esta decisión.

Quedemos mejor
libres, por todos
los puntos cardinales,
deseando que no se dé
nunca más,
el punto de convergencia,
entre nosotros dos.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Fluí

"Hay que aceptar los cambios" -Bien, los acepté.
"No hay que oponerse" -De acuerdo, no me opuse.
"Deja pasar"  -Bueno, que pase lo que sea.
Y así, con esa feliz-onda-feliz,
me hice nómada,
nada de lo que había hecho recordé. Es más, boté/quemé mi historia.
Hice turismo constante:
territorial,
laboral,
social,
emocional,
espiritual. [Turismo total.
Claro, con la gran incertidumbre
y tremenda ansiedad
que conlleva.
Permití ser sustituída.
Sustituí todo, también.
¡Fuera apegos!
Sin compromiso con nadie,
en éxtasis individualista y
cachondismo personal.
Fluía, fluía... hasta que fluí por un resumidero.
"Fluye con el universo". Y lo hice, fluí más...
Hasta que en el mar.
cruce una corriente y otra y otra, sin querer.
O ellas me traspasaron a mí. No sé. En esas afluencias,
la voluntad de uno
ya no cuenta, ni influye,
ni sirve para analizar mucho.
Más líquida que el agua
y más cambiante que
el mercado bursátil.
A punto de quedarme
en ese estado tan de hoy,
un accidente divino sufrí,
-por el cambio climático, quizás-
en un día que pasó del sol abrasador a la nieve, en un instante...
¡Floopt!, me congelé
Y rodando, rodando, por sobre la superficie de la fluidez de los mares cósmicos,
siendo diminuta canica,
alcance un páramo.
Allí... estando a punto de regresar a líquido y luego a vapor,
para ser tragada por el aire,
pude no fluir más.
Y mandé a volar todo lo que se opone a mi estado sólido.
Ya no desecharé nada a la primera dificultad, como cuando era líquida.
Eché el ancla.


*Esto me surgió, gracias a Zygmunt Bauman, quien tan bien describe la modernidad líquida.