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lunes, 9 de marzo de 2020

Opinión de estrellas

Como fanática de ver cada noche a las estrellas, tan brillantes y juntas,  muy amigas, aunque estén a años luz entre sí...  a veces, me pregunto si así creerán ellas sobre nosotros, al mirar a la tierra.
Y no toda esa oscuridad que ahoga y sume a un gran porcentaje de humanos.
Que si viviéramos más conscientes de que estar en estos cuerpos es temporal, quizá viviríamos más luminosos y no inmersos en las sombras.
A veces, gozo demasiado de alguien(es)... de su luz, como la de Fiaris y su marido, que nos comparten a los colibries de su jardín, desde que eran huevos, hasta su vuelo inaugural de hoy.  O como mi nuevo vecino, Manuel, que hoy sembró 3 rosales, en el jardín que a nadie más que a él y a mí, nos importa.
Corren y corren y pasan y atropellan y ven sin mirar.
No sé a dónde van tan de prisa. Si se ralentizaran un poco, vivirían más.
Presos de la prisa y del tener... se privan de la maravilla de admirar a unos colibries recién nacidos o unas rosas, por nacer.

viernes, 6 de marzo de 2020

El día menos pensado

El día menos pensado, se le convirtió en el día más esperado y soñado. Me refiero a ese "día menos pensado", frase recurso de esperanza del optimista:

"Sé paciente, que el día menos pensado..."

"No te rindas, el día menos pensado..."

Pero de tanto pensar en "el día menos pensado" y saberlo tan ausente. Decidió olvidarse de ese día para siempre.

Abrió al máximo todas las llaves de la alegría, el desenfado, la confianza, el amor, etc. para dejarlos correr, hasta agotarse. Qué caso tenía guardarlos, para usarlos "el día menos pensado", que nunca llegaría. 

Pero lo que emanaba de esas llaves abiertas, no terminaba. Al contrario, fluía con mayor fuerza. Inacabable torrente de vida, de felicidad, que abarcaba todo su ser. Desde su agraciada decisión, ese "día menos pensado", que siempre tuvo a su alcance y dispuesto a ser modelado como quisiera.


martes, 3 de marzo de 2020

Asalto

Avívate, porque en cualquier momento podrás vivir un asalto.

Y muy distinto a cualquier otro asalto, este no querrás por nada del mundo, evitarlo.

Cederás todos tus sentidos, para que sean llevados al límite superior de intensidad.
Y cuando estés ya casi por aceptar que has enloquecido, sabrás que tú eres el poema.

Alístate, que este asalto poético será de arrobo y no de robo.