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martes, 31 de marzo de 2020

El mismo puñadito

Los que son solidarios.
Los que dicen ser solidarios, pero no lo son.
Los insolidarios.
Los hijos de puta.

Al final de esto... Quienes sobrevivan, acentuarán su esencia. Aunque...

Unos solidarios, decepcionados, dejarán de serlo.

Algunos insolidarios, por milagro, querrán ser solidarios. Un ratito, mientras se olvidan del suceso.

Los otros dos, seguirán igual.

No os hagáis muchas ilusiones. Podrá resolverse la enfermedad del cuerpo. Pero la conciencia... Esa se mantendrá igual.

Habrá el mismo puñadito de sensibles. Un poco más pequeño.

domingo, 29 de marzo de 2020

Ya sin sorpresas

Si bien es cierto que uno va perdiendo lo que más quiere y que además, cambiamos de gustos, aficiones, a veces hasta por propia voluntad. Nunca pensé que dejaran de gustarme las sorpresas y que dejara de andar a lo loco, hasta que los músculos me gritaban "regresa ya, por piedad", Jajaja.

Porque nunca nadie pudo detenerme, ni con chantajes al estilo de "si te vas, yo muero".  *Esto antes se tomaba como figurado y no literal :)

Era vagabunda. Salía y cambiaba la ruta,  sobre la marcha. Nada ni nadie me podía detener.

Ah... Tan agustito que andaba, anduve, había, hube, habré andado.

Me mandaron pal carajo el verbo andar y las conjugaciones a futuros de los mejores verbos. Mi predilecto tiempo de conjugación, como integrante del grupillo de soñadores a morir . En que nuestro mantra era "aguanta que mañana será mejor, mañana será mejor, ma..." Cuando el mañana hoy es cosa de -¡bingo! Tú sí, tú no.

viernes, 27 de marzo de 2020

La sonrisa

- ¿Cuánto me cobraría por esa sonrisa?
- Nada. Nada. Le regalo mi sonrisa.
- ¿Puedo llevármela?
- Si puede.
- ¿Cómo me la llevo?
- Memorícela.
- No puedo, la mente se me queda en blanco. Necesitaría estarla viendo.
- No podrá estar viéndome. Ya es cosa prohibida convivir. Pero... Le sonrío, me mira y se lo queda en la mente. Haga el esfuerzo.
- Cóbreme. Le puedo pagar lo que me pida. Cuánto quiere por su sonrisa.
- Nada. No tendría tiempo para  gastar lo que me pagara. Pe... ro... Sí. Le cobro algo.
- ¿Qué?
- Págueme con una sonrisa suya.

Sonrió y sonrió. Sonrieron los dos desconocidos, muy, muy rápido, de frente, ampliamente, contestatariamente,  en su cruce de caminos, antes de ser severamente reprendidos, castigados y recluidos, por cometer semejante delito.