En lo material, me gustan más las personas que saben recibir, que las que saben dar. Porque para recibir, se requiere humildad. Para dar, se requiere abundancia, más que generosidad.
Por cierto, es frecuente encontrarnos con quienes dan lo que les sobra o les estorba, no lo que pueda necesitar o agradar al receptor.
Me encantan las personas que más que dar, se saben dar. Las que están siempre y que también uno quiere tener siempre cerca. Con ellas, dar y recibir cosas materiales, es algo que fluye de manera natural, si sucede y si no, no es algo que importe.


