Hay un punto en el despertar,
en que la mente fusiona
los recuerdos más selectos,
con los deseos por realizar.
Pasado y futuro enlazados
por los notas más altas
del coro de pájaros
sobre la barda
en tiempo presente.
Hay un grupo de cantores
conspirando con la alegría,
para hacer magia blanca
y agraciarnos.
Nos fijan y aferran a la dicha
de vivir este día
con todo lo que el corazón
mantiene latente,
a base de sus trinos.