En tierra de nadie
está la vida abierta,
sin obstáculos, ni límites,
ni puertas. La vida
de aire travieso,
de sonrisa fácil,
de guiño instantáneo.
La vida que sale a tu encuentro
simplemente porque sí,
porque es tuya,
tan tuya como es
la brisa del mar o
la llovizna,
cuando las recibes
sin resistencia.
Como tierra de nadie
sigue la vida esperando,
que le permitas habitarte
natural, libre y tan feliz,
como has deseado ser.


