En algún momento buscamos o deseamos la soledad, siempre y cuando esta sea temporal.
La condición de soledad, nos enfrenta con la voz interior, conciencia, otro yo. Algo muy necesario, pero es muy angustiante estar solos en el mundo.
Cierto es que solos nacemos y solos morimos, pero aunque el acto en sí sea de uno mismo, en el primero tenemos a mamá, al médico, a la partera. En el otro a los seres queridos, algún hijo, amigos, personal médico. No estamos totalmente solos al nacer y al morir. Ellos nos acompañan en el proceso.
Estar solos en la vida es muy deprimente, devastador. Muy pocas personas se conservan sanas, estando absolutamente solas.
Hay circunstancias por las que cualquiera puede quedarse solo en el mundo. Propongo que seamos más empáticos, piadosos y compasivos con quien sea, sin distinciones, porque tal vez un buen gesto, un mimo, puede hacerles/hacernos el día. Caras vemos, soledades no conocemos.

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