Ya habrá cosas de que reírnos juntos en nuevos días.
Fue un chiste tan malo, tan malo, pero tan malo, que mejor apliqué lo de "borrón y cuenta nueva."
Ya habrá cosas de que reírnos juntos en nuevos días.
Fue un chiste tan malo, tan malo, pero tan malo, que mejor apliqué lo de "borrón y cuenta nueva."
En algún momento buscamos o deseamos la soledad, siempre y cuando esta sea temporal.
La condición de soledad, nos enfrenta con la voz interior, conciencia, otro yo. Algo muy necesario, pero es muy angustiante estar solos en el mundo.
Cierto es que solos nacemos y solos morimos, pero aunque el acto en sí sea de uno mismo, en el primero tenemos a mamá, al médico, a la partera. En el otro a los seres queridos, algún hijo, amigos, personal médico. No estamos totalmente solos al nacer y al morir. Ellos nos acompañan en el proceso.
Estar solos en la vida es muy deprimente, devastador. Muy pocas personas se conservan sanas, estando absolutamente solas.
Hay circunstancias por las que cualquiera puede quedarse solo en el mundo. Propongo que seamos más empáticos, piadosos y compasivos con quien sea, sin distinciones, porque tal vez un buen gesto, un mimo, puede hacerles/hacernos el día. Caras vemos, soledades no conocemos.
Decidió dejar de perseguir sus sueños, después de todos los fracasos imaginables.
A partir de allí, enfocó toda su capacidad, en ayudar a otros seres, que también luchaban por alcanzar sus sueños.
Cuando al fin llegó a "el estado "de realización, que dicen que se alcanza por la vía de la generosa solidaridad y el despojo total de egoísmo, vanidad y egocentrismo"... se le abrió la puerta que siempre intentó abrir, sin éxito alguno. Era "la oportunidad dorada de su más profunda utopía."
Con el corazón alborozado, la mente le exigía detenerse a analizar sobre
¿Qué encontraría?
¿Sí sería todavía favorable y oportuno?
¿Si se sentiría mejor, de lo "tan realizadamente bien" que ya se sentía?
Fue un instante, pero pareció una eternidad, debido a la fuerte lucha entre mente y corazón/cordura y subjetividad/mariposas en el estómago y dudas. Lucha denodada entre las fuerzas opuestas.
Al fin la curiosidad venció a su prudencia y... ¡entró!
Pero, ya no supe más...
¿Acaso algún lector sabe o imagina lo que encontró?