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miércoles, 28 de diciembre de 2022

Dos mil veintitrés

¡Feliz Año Nuevo! 
Puede sonar superficial, irónico e inapropiado, ante las circunstancias actuales de la humanidad, que a todos nos afecta, directa o indirectamente; en diferente gradualidad e intensidad. 

Pero no vamos a pasar de un año a otro, como de un lunes a un martes, con pasividad o todavía peor, con la soberbia de creernos "dueños absolutos" de la vida y del tiempo, con ese "merecimiento". Como si no fuera una verdadera gracia, un milagro, el estar un día más, un año más, en este plano.  

Sabemos muy bien lo que queremos, lo que nos gusta y lo  que nos hace sentir bien, así como la parte contraria. 

Con esa misma claridad y firmeza, vivamos este nuevo periodo, procurando la armonía en lo que nos corresponda, empezando por nuestro interior, para que en medio de tanta desgracia, logremos hacer del 2023 un año feliz. 

jueves, 22 de diciembre de 2022

Después de todo

Después de todo lo vivido durante estos últimos años tan difíciles para todos, y de haberlo pasado. De ser sobrevivientes de pruebas tan tremendas, lo único pertinente es ¡agradecer! con profunda convicción. 

Poder seguir vivos y decir ¡Gracias! es algo grandioso, porque lograrlo ha sido una odisea.

Todavía no sé si estaré en casa en la Nochebuena, si iré con la familia, si la familia o amigos, vendrán, si tendré ganas de cocinar, de hornear, de elaborar algo especial. Nunca hago preparativos, improviso y me sale. 

Finalmente algo muy bonito será, sin ningún tipo de derroche más que de cariño y amor. Para mí son los días de mayor modestia y humildad del año. Pude deslindarme en definitiva de todo lo superfluo. Soy muy austera en lo material, en contraste con los sentimientos que sí derrocho sin medida, convencida de que mientras más amor reparto, más amor siento. 

Además, lo único importante para mí, este año, es regocijarnos con auténtica felicidad por seguir vivos. 

¿Qué cosa más valiosa podría desear tener?

¡Felicidades mis queridos amigos blogueros! Cualquiera que sea su creencia, que conozco de cada uno.  

Celebrar otro diciembre junto a ustedes, es una maravilla. Gracias por permitir nuestra cercanía. 


viernes, 16 de diciembre de 2022

Conticinio

Desperté. No había gatos llorones,
ni perros en celo o haciendo rondín,
ni de los que buscan refugio.
Ninguna campanada de templo,
ni trenes a lo lejos pitando.
No había toses ni ronquidos de nadie,
tampoco carros achacosos,
ni trasnochados llegando.

Desperté en el conticinio, 
ignoto hasta entonces,
por quien duerme siempre
entre almohadones de ruido.

No me creía esa completa paz
y cuando comenzaba a disfrutarla,
entraron las notas de un allegro,
que disputaban la noche a un adagio,
tempo lento... tempo andante, 
explorando, limpiando, jugando
por todo el espacio.

Manos virtuosas, inventaron
toda la alegría en melodía,
despidiendo la nada,
el vacío y el frío 
de la noche callada,
haciéndome dormir 
con los verdaderos angelitos.